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viernes, 24 de junio de 2011

Entre la Escuadra y el Compás; por René Guénon

     Capitulo XV de La Gran Triada, 1946

   Un punto que da lugar a una aproximación particularmente destacable entre la tradición extremo oriental y las tradiciones iniciáticas occidentales, es el que concierne al simbolismo del compás y de la escuadra: éstos, como ya lo hemos indicado, corresponden manifiestamente al círculo y al cuadrado [1], es decir, a las figuras geométricas que representan respectivamente el Cielo y la Tierra [2]. En el simbolismo masónico, conformemente a esta correspondencia, el compás está colocado normalmente arriba y la escuadra abajo [3]; entre los dos está figurada generalmente la Estrella flameante, que es un símbolo del Hombre [4], y más precisamente del «hombre regenerado» [5], y que completa así la representación de la Gran Tríada. Además, se dice que «un Maestro Masón se reencuentra siempre entre la escuadra y el compás», es decir, en el «lugar» mismo donde se inscribe la Estrella flameante, y que es propiamente el «Invariable Medio» [6]; así pues, el Maestro se asimila al «hombre verdadero», colocado entre la Tierra y el Cielo y que ejerce la función de «mediador»; y esto es tanto más exacto cuanto que, simbólica y «virtualmente» al menos, si no efectivamente, la Maestría representa el acabamiento de los «misterios menores», de los que el estado del «hombre verdadero» es el término mismo [7]; se ve que tenemos ahí un simbolismo rigurosamente equivalente al que hemos encontrado precedentemente, bajo varias formas diferentes, en la tradición extremo oriental.

    A propósito de lo que acabamos de decir del carácter de la Maestría, haremos incidentalmente una precisión: este carácter, que pertenece al último grado de la Masonería propiamente dicha, concuerda bien con el hecho de que, como lo hemos indicado en otra parte [8], las iniciaciones de oficio y las que se derivan de ellas se refieren propiamente a los «misterios menores». Por lo demás, es menester agregar que, en lo que se llama los «altos grados», y que está formado de elementos de proveniencias bastante diversas, hay algunas referencias a los «misterios mayores», entre las cuales hay al menos una que se vincula directamente a la antigua Masonería operativa, lo que indica que ésta abría al menos algunas perspectivas sobre lo que está más allá del término de los «misterios menores»: queremos hablar de la distinción que se hace, en la Masonería anglosajona, entre la Square Masonry y el Arch Masonry. En efecto, en el paso «from square to arch», o, como se decía de una manera equivalente en la Masonería francesa del siglo XVIII, «del triángulo al círculo» [9], se encuentra la oposición entre las figuras cuadradas (o más generalmente rectilíneas) y las figuras circulares, en tanto que éstas corresponden respectivamente a la Tierra y al Cielo; así pues, en eso no puede tratarse más que de un paso del estado humano, representado por la Tierra, a los estados suprahumanos, representados por el Cielo (o los Cielos) [10], es decir, de un paso del dominio de los «misterios menores» al dominio de los «misterios mayores» [11].

Fo-hi y Niu-kua
    Para volver a la aproximación que hemos señalado al comienzo, debemos decir también que, en la tradición extremo oriental, el compás y la escuadra no solo se presupone implícitamente que sirven para trazar el círculo y el cuadrado, sino que ellos aparecen expresamente en algunos casos, y concretamente como atributos de Fo-hi y de Niu-koua, así como ya lo hemos señalado en otra ocasión [12]; pero entonces no tuvimos en cuenta una particularidad que, a primera vista, puede parecer una anomalía a este respecto, y que nos queda que explicar ahora. En efecto, el compás, símbolo «celeste» y por consiguiente yang o masculino, pertenece propiamente a Fo-hi, y la escuadra, símbolo «terrestre», y por consiguiente yin o femenino, a Niu-koua; pero cuando son representados juntos y unidos por sus colas de serpientes (que corresponden así exactamente a las dos serpientes del caduceo), es al contrario Fo-hi quien lleva la escuadra y Niu-koua el compás [13]. Esto se explica en realidad por un intercambio comparable al que hemos mencionado más atrás en lo que concierne a los números «celestes» y «terrestres», intercambio que, en parecido caso, se puede calificar muy propiamente de «hierogámico» [14]; uno no ve cómo, sin un tal intercambio, el compás podría pertenecer a Niu-Koua, tanto más cuanto que las acciones que le son atribuidas la representan como ejerciendo sobre todo la función de asegurar la estabilidad del mundo [15], función que se refiere efectivamente al lado «substancial» de la manifestación, y cuanto que la estabilidad es expresada en el simbolismo geométrico por la forma cúbica [16]. Por el contrario, en un cierto sentido, la escuadra pertenece también a Fo-hi en tanto que «Señor de la Tierra», a la cual le sirve para medir [17], y, bajo este aspecto, corresponde, en el simbolismo masónico, al «Venerable Maestro que gobierna por la escuadra» (the Worshipful Master who rules by the square [18]); pero, si ello es así, es porque, en sí mismo y no ya en su relación con Niu-koua, él es yin-yang en tanto que está reintegrado al estado y a la naturaleza del «hombre primordial». Bajo esta nueva relación, la escuadra misma toma otra significación, ya que, debido al hecho de que está formada de dos brazos en ángulo recto, se la puede considerar entonces como la reunión de la horizontal y de la vertical, que, en uno de sus sentidos, corresponden respectivamente, así como lo hemos visto precedentemente, a la Tierra y al Cielo, así como también al yin y al yang en todas sus aplicaciones; por lo demás, es así como, en el simbolismo masónico también, la escuadra del Venerable se considera en efecto como la unión o la síntesis del nivel y de la plomada [19].

    Agregaremos una última precisión en lo que concierne a la figuración de Fo-hi y de Niu-koua: en ella, el primero está situado a la izquierda y la segunda a la derecha [20], lo que corresponde también a la preeminencia que la tradición extremo oriental atribuye más habitualmente a la izquierda sobre la derecha, preeminencia de la que ya hemos dado la explicación más atrás [21]. Al mismo tiempo, Fo-hi tiene la escuadra de la mano izquierda, y Niu-koua tiene el compás de la mano derecha; aquí, en razón de la significación respectiva del compás y de la escuadra en sí mismos, es menester acordarse de estas palabras que ya hemos mencionado: «La Vía del Cielo prefiere la derecha, la Vía de la Tierra prefiere la izquierda» [22]. Así pues, se ve claramente, en un ejemplo como éste, que el simbolismo tradicional es siempre perfectamente coherente, pero también se ve que no podría prestarse a ninguna «sistematización» más o menos estrecha, dado que debe responder a la multitud de los puntos de vista diversos bajo los que pueden considerarse las cosas, y puesto que es por eso mismo por lo que abre posibilidades de concepción realmente ilimitadas.

Notas:
[1] Haremos observar que, en inglés, la misma palabra square designa a la vez la escuadra y el cuadrado; en chino igualmente, el término fang tiene las dos significaciones.
[2] La manera en que el compás y la escuadra están dispuestos uno en relación a la otra, en los tres grados de la Craft Masonry, muestra las influencias celestes dominadas primeramente por las influencias terrestres, luego desprendiéndose de ellas gradualmente y acabando por dominarlas a su vez.
[3] Cuando esta posición está invertida, el símbolo toma una significación particular que debe ser aproximada a la inversión del símbolo alquímico del Azufre, para representar el cumplimiento de la «Gran Obra», así como al simbolismo de la doceava lámina del Tarot.
[4] La Estrella flameante es una estrella de cinco puntas, y 5 es el número del «microcosmo»; por lo demás, esta asimilación se indica expresamente en el caso donde la figura misma del hombre se representa en la estrella (identificándose la cabeza, los brazos y las piernas a cada una de sus cinco puntas) como se ve concretamente en el pentagrama de Agrippa.
[5] Según un antiguo ritual, «la Estrella flameante es el símbolo del Masón (se podría decir más generalmente del iniciado) que resplandece de luz en medio de las tinieblas (del mundo profano)». — En esto hay una alusión evidente a estas palabras del evangelio de San Juan (1,5): «Et Lux in tenebris lucet, et tenebrae eam non comprehenderunt».
[6] Así pues, no es sin motivo que la Logia de los Maestros se llame la «Cámara del Medio».
[7] En relación con la fórmula masónica que acabamos de citar, se puede precisar que la expresión china «bajo el Cielo» (Tien-hia), que ya hemos mencionado y que designa el conjunto del Cosmos, es susceptible de tomar, desde el punto de vista propiamente iniciático, un sentido particular, que corresponde al «Templo del Espíritu Santo, que está por todas partes», y que es donde se reúnen los Rosa-Cruz, que son también los «hombres verdaderos» (cf. Apercepciones sobre la Iniciación, cap. XXXVII y XXXVIII). — Recordaremos también a este propósito que «el Cielo cubre», y que precisamente los trabajos masónicos deben efectuarse «a cubierto», siendo la Logia por lo demás una imagen del Cosmos (Ver El Rey del Mundo, cap. VII).
[8] Apercepciones sobre la Iniciación, cap. XXXIX.
[9] El triángulo ocupa aquí el lugar del cuadrado, puesto que como él es una figura rectilínea, y esto no cambia nada el simbolismo que se trata.
[10] En todo rigor, no se trata aquí de los mismos términos que son designados así en la Gran Tríada, sino de algo que se les corresponde en un cierto nivel y que está comprendido en el interior del Universo manifestado, como en el caso del Tribhuvana, pero con la diferencia de que la Tierra, en tanto que representa el estado humano en su integralidad, debe considerarse como comprendiendo a la vez la Tierra y la Atmósfera o «región intermedia» del Tribhuvana.
[11] La bóveda celeste es la verdadera «bóveda de perfección» a la que se hace alusión en algunos grados de la Masonería escocesa; por lo demás, esperamos poder desarrollar en otro estudio las consideraciones de simbolismo arquitectónico que se refieren a esta cuestión.
[12] El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, cap. XX.
[13] Por el contrario, una tal interversión de los atributos no existe en la figuración del Rebis hermético, en donde el compás lo sostiene la mitad masculina, asociada al Sol, y la escuadra la mitad femenina asociada a la Luna. — Sobre las correspondencias del Sol y de la Luna, uno podrá remitirse aquí a lo que hemos dicho en una nota precedente a propósito de los números 10 y 12, y también, por otra parte, a las palabras de la Tabla de Esmeralda: «El Sol es su padre, la Luna es su madre», que se refieren precisamente al Rebis o al «Andrógino», puesto que éste es la «cosa única» en la que están juntas las «virtudes del Cielo y de la Tierra» (única en efecto en su esencia, aunque doble, res bina, en cuanto a sus aspectos exteriores, de igual modo que la fuerza cósmica de la que hemos hablado más atrás y que recuerdan simbólicamente las colas de serpientes en la representación de Fo-hi y de Niu-koua).
[14] M. Granet reconoce expresamente este intercambio para el compás y la escuadra (La Pensée chinoise, p. 363) así como también para los números pares e impares; esto hubiera debido evitarle el enojoso error de calificar el compás de «emblema femenino» como lo hace en otra parte (nota de la p. 267).
[15] Ver El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, cap. XXV.
[16] A la interversión de los atributos entre Fo-hi y Niu-koua, se puede aproximar el hecho de que, en las láminas tercera y cuarta del Tarot, un simbolismo celeste (estrellas) se atribuye a la Emperatriz y un simbolismo terrestre (piedra cúbica) al Emperador; además, numéricamente y por el rango de estas dos láminas, se encuentra que la Emperatriz está en correspondencia con 3, número impar, y el Emperador con 4, número par, lo que reproduce también la misma inteversión.
[17] Tendremos que volver un poco más adelante sobre esta medida de la Tierra, a propósito de la disposición del Ming-tang.
[18] El imperio regido y organizado por Fo-hi y sus sucesores estaba constituido de manera de ser, como la Logia en la Masonería, una imagen del Cosmos en su conjunto.
[19] El nivel y la plomada son los atributos respectivos de los dos Vigilantes (Wardens), y son puestos por eso en relación directa con los dos términos del complementarismo representado por las dos columnas del Templo de Salomón. — Conviene precisar también que, mientras que la escuadra de Fo-hi parece ser de brazos iguales, la del Venerable debe tener al contrario, regularmente, brazos desiguales; esta diferencia puede corresponder, de una manera general, a la de las formas del cuadrado y de un rectángulo más o menos alargado; pero, además, la desigualdad de los brazos de la escuadra se refiere más precisamente a un «secreto» de la Masonería operativa concerniente a la formación del triángulo rectángulo cuyos lados son respectivamente proporcionales a los números 3, 4 y 5, triángulo cuyo simbolismo encontraremos por lo demás en la continuación de este estudio.
[20] En este caso, se trata naturalmente de la derecha y de la izquierda de los personajes mismos, y no de las del espectador.
[21] En la figura del Rebis, la mitad masculina está al contrario a la derecha y la mitad femenina a la izquierda; esta figura no tiene por lo demás más que dos manos, de las que la derecha tiene el compás y la izquierda la escuadra.
[22] Tcheou-li.

viernes, 17 de julio de 2009

Algunas reflexiones sobre el "Cuadro de Logia" por Bruno Rovere

Publicado en la Rivista di Studi Tradizionali, nº 53, julio-diciembre de 1980

El Cuadro de Logia constituye en la Masonería especulativa un elemento indispensable para la apertura y el desarrollo ritual de los trabajos, puesto que su presencia, en virtud de la influencia espiritual inherente a los símbolos sobre él representados, sacraliza el lugar en el que dichos trabajos se realizan, aun a pesar de que se trate de una sala cuyas paredes carezcan de otros símbolos masónicos[1]; desde este punto de vista, la diversidad de los símbolos representados sobre el Cuadro de Logia en los tres grados puede corresponder no sólo a un tipo de trabajo diferente, sino también a una modalidad distinta de la acción de la influencia espiritual, o bien a la acción de diferentes modalidades de dicha influencia.

Por su colocación central, y en tanto que reproduce los principales símbolos que deberían decorar el Templo, el Cuadro de Logia es un símbolo del "centro" que, como anotaba René Guénon refiriéndose a la "rueda cósmica"[2]: debe por otra parte ser concebido como conteniendo principalmente a la rueda entera, razón por la cual Guillaume Postel describe el centro del Edén (que a su vez es al mismo tiempo el "centro del mundo" y su imagen) como "la Rueda en medio de la Rueda".

Vista la importancia del Cuadro de Logia en la Masonería especulativa, no puede sino sorprender su ausencia, por lo que conocemos, en la antigua Masonería operativa, y esto plantea dos problemas por lo demás estrechamente relacionados: qué sustituía en la antigua Masonería operativa al Cuadro de Logia y cuál es el origen de este último. Para intentar hallar una solución a estas cuestiones, es oportuno referirse a lo que se conoce, gracias a la obra de René Guénon y a las cartas de Clement Stretton[3], sobre los antiguos rituales operativos.

En la antigua Masonería operativa existían siete grados[4] y dos grandes Divisiones: la Masonería de la Escuadra (square masonry) o azul, y la Masonería del Arco (arch masonry), o roja, a la que concernía el empleo del compás. Ambas Divisiones poseían siete grados, que en la Masonería de la Escuadra, de la que directamente deriva la Masonería especulativa que aún hoy se llama precisamente Azul, eran, según lo referido por Clement Stretton, los siguientes:

I grado, o grado de los Aprendices (Apprentices), que, con el martillo, el cincel y la regla, desbastaban la piedra bruta. Después de siete años de aprendizaje, es decir, desde los 14 hasta los 21 años, durante los cuales no podían contraer matrimonio ni tener relaciones con mujeres, pasaban al segundo grado y se hacían así Constructores Libres (free-masons).

II grado, o grado de los Compañeros del Arte (Fellows of the Craft), que, con los mismos instrumentos que los aprendices, y con la escuadra, el nivel y la plomada, cuadraban a la perfección la piedra bruta. Su nombre era Giblim[5].

III grado, o grado de los Super-Compañeros (Super-Fellows), o Compañeros de la Marca, quienes experimentaban y marcaban con el mallete y el cincel la piedra cúbica[6].

IV grado, llamado Lugar del Templo, en el cual, sin hacer uso de instrumentos metálicos, se disponían y erigían, según el orden de la marca, las piedras provenientes del grado anterior. En este grado se trabajaba, pues, en la construcción del Templo.

V grado, o grado de los Superintendentes de los Trabajos, cuyo nombre hebreo era Menatzchim[7], y a cuyo cuidado estaba el adiestramiento y la vigilancia de los Aprendices y de los Compañeros de grado inferior.

VI grado, o grado de todos los que habían superado el examen de Maestro (Passed-Masters), y cuyo nombre hebreo era Harodim[8]. No podían ser más de quince.

VII grado, constituido por tres Maestros Masones en el cargo, que respectivamente representaban al Rey Salomón, a Hiram, Rey de Tiro, y a Hiram-Abif, el Arquitecto.

En una Logia operativa, según lo que refiere Clement Stretton, los trabajos se desarrollaban simultáneamente en los siete grados, y por consiguiente eran necesarias siete cámaras, una por cada grado; de acuerdo con un esquema de su composición, esta cámara o "Logge" estaba distribuida en dos construcciones oblongas y paralelas, orientadas según el eje Este-Oeste, cada una de las cuales comprendía tres cámaras: en la primera construcción, a la que se accedía por Oriente, se encontraban por orden las cámaras de primero, segundo y tercer grado, separadas unas de otras por una doble puerta; en la segunda construcción, situada al norte de la primera, se encontraban las cámaras de quinto, sexto y séptimo grado, con una doble puerta entre las dos primeras y una puerta plegable entre las dos últimas, aunque los trabajos en éstas podían desarrollarse a puertas abiertas.

Esta segunda construcción, además de la puerta principal de Oriente, disponía de un acceso a Occidente, para uso exclusivo de los tres Grandes Maestros. Por último, al Noroeste de dicha construcción, se hallaba la Logia de IV grado o Lugar del Templo, que revestía una importancia muy particular en el conjunto de los siete grados: además de ser el lugar de la construcción del Templo, lugar sagrado al cual sólo se podía acceder descalzo y con la cabeza cubierta, era el escenario de conmemoraciones anuales, en forma de dramas rituales, de episodios importantes ocurridos durante la construcción del Templo de Salomón, como la colocación de la piedra fundamental por parte del Rey Salomón, la muerte del arquitecto Hiram-Abif, etc.

En el centro del Lugar del templo, debajo del pavimento, existía una cámara subterránea, a la cual sólo tenían acceso quienes habían obtenido el grado de Maestro (VI y VII), y en la que se custodiaban, en el interior de una columna cuadrangular, los planos del Templo y el "Centro". Del centro de la bóveda de esta cámara subterránea, y colgado del techo del Templo, descendía un hilo de plomo azul, que apuntaba al centro de una esvástica[9]; en esta cámara, a la que se aplicaba la denominación de "Cámara del Medio", tenía lugar la iniciación al séptimo grado.

Ahora bien, mientras que en la Masonería especulativa los trabajos comienzan siempre en cámara de Aprendiz, para después pasar eventualmente a los demás grados, en la Masonería operativa la Logia se abría primero de forma privada por los tres Grandes Maestros en la cámara de séptimo grado, y sucesivamente, por orden, en los grados inferiores; en un cierto sentido, puede decirse que la influencia espiritual descendía primero en modo "vertical" en la cámara del séptimo grado, para ser después transmitida y "participada" en modo "horizontal" a los grados inferiores. A este respecto, puede citarse un artículo de René Guénon, en el que afirmaba: "En efecto, una Logia operativa no podía ser abierta más que con el concurso de los tres Maestros[10], que tenían en su posesión tres varas cuyas respectivas longitudes estaban en relación con los números 3, 4 y 5; solamente cuando estas tres varas se juntaban y se disponían de modo que formaran el triángulo rectángulo pitagórico podía tener lugar la apertura de los trabajos. Es fácil comprender que, de manera similar, una palabra sagrada puede estar formada por tres partes, tales como tres sílabas[11], cada una de las cuales no puede ser comunicada sino por uno de los tres Maestros, de manera que, en ausencia de uno de ellos, tanto la palabra como el triángulo serían incompletos, y nada válido podría ser cumplido"[12].

En la Masonería operativa, según refiere Clement Stretton, el descenso de la influencia espiritual era de hecho cumplido mediante la invocación ritual de tres Nombres divinos monosilábicos, y su soporte geométrico no era tanto el Cuadro de Logia como el triángulo rectángulo constituido por las tres varas de longitudes respectivas tres, cuatro y cinco; al término de este rito, siempre en la cámara del séptimo grado, se efectuaba un "saludo" dirigido a un Nombre divino hebreo trisilábico, cuyo valor numérico es 345, de donde la evidente conexión con las tres varas.

Pero a finales del siglo XVII, los masones operativos estaban frecuentemente obligados, debido a los cambios de las circunstancias de tiempo y lugar, a reunirse en locales públicos, que dispusieran en el piso superior de una sala de reuniones suficientemente amplia. En estas condiciones, para poder mantener la constitución en siete cámaras de una Logia operativa, los locales disponibles debían subdividirse en siete compartimentos por cortinas de tela[13]; además, no siempre era posible disponer en dichos locales de todo el equipamiento "constructivo" y de todos los modelos simbólicos necesarios, por lo que los elementos que faltaban eran dibujados con yeso o con carbón sobre el suelo: en este trazado de símbolos, con toda probabilidad patrimonio exclusivo de los Maestros, a quienes solamente competía el proyecto y, por ello, el diseño[14], puede reconocerse sin esfuerzo uno de los orígenes del Cuadro de Logia.

Esto, que constituía una excepción para los operativos, se convirtió en cambio en una regla para los especulativos, que siendo predominantemente masones "aceptados" y por añadidura "cismáticos", no podían de todas formas reunirse en Logias constituidas en el interior de la cantera, ni tampoco disponer con facilidad de las herramientas de albañilería; y fue precisamente entre los "Modernos" donde se afianzó la costumbre de trazar una Logia simbólica sobre el pavimento del lugar de reunión[15].

Solo posteriormente se instituyó el empleo de una Tabla (board) dispuesta directamente sobre el pavimento o sobre un caballete, de donde la denominación de "trestle-board", sobre la cual se trazaba cada vez, al inicio de los trabajos, el Cuadro de Logia; en una fase más tardía, hacia finales del siglo XVIII, al empleo de una Tabla de trazar (tracing-board) se sustituyó el uso de Cuadros de Logia pintados de modo permanente sobre tela u otros materiales, con una "gran variedad en los diseños empleados en las diferentes Logias, a pesar de que los símbolos principales fueran siempre preservados de manera constante"[16].

Finalmente, en 1846, en Inglaterra, se llegó a estandarizar el diseño de los Cuadros de Logia mediante un "concurso", en el que fueron seleccionados los diseños de John Harris, que ahora están en uso en la mayor parte de las Logias anglosajonas.

Pero poder determinar, en caso de que fuera posible, un origen histórico y por consiguiente humano del uso de un determinado símbolo significa siempre limitarse a un punto de vista bastante exterior: si el Cuadro de Logia constituye en la Masonería especulativa un símbolo de notable importancia "técnica", y si es verdad que lo menos no puede dar origen a lo más, debe deducirse que el verdadero origen, si así se puede decir, del Cuadro de Logia consiste más bien en la búsqueda de una adaptación, realizada de modo más o menos directo por la antigua Masonería operativa, de símbolos preexistentes, a fin de llenar la laguna dejada en la Masonería especulativa a causa de la ignorancia de los fundadores de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Teniendo en cuenta además las diferencias significativas que se encuentran no sólo en el ritual, sino también en los Cuadros de Logia de la Masonería continental con respecto a la anglosajona, como la respectiva posición del Sol y de la Luna y la presencia en el Cuadro de Logia de Aprendiz de la Masonería inglesa de tres "pilares" en lugar de las dos "columnas", debe deducirse que tales adaptaciones se han operado de acuerdo a diferentes modalidades en Francia y en Inglaterra[17].

En cuanto al depósito simbólico inherente al Cuadro de Logia, puede pensarse que el Cuadro en su totalidad, o particularmente algunos de los símbolos en él representados, como la Escuadra y el Compás[18], constituían un sustituto del triángulo rectángulo de lados 3-4-5, apto para sacralizar el lugar de descenso de la influencia espiritual.

Así, pues, es posible vislumbrar en la posición central del Cuadro de Logia una correspondencia con la posición y el papel central del "Lugar del Templo", que era además considerado un lugar sagrado; todavía puede reconocerse, en su cualidad de diseño o de símbolo gráfico, una correspondencia con los planos de la construcción del Templo de Salomón, que en una Logia operativa se conservaban en la columna subterránea del "Lugar del Templo" y que en la apertura de los trabajos eran retirados por un Maestro Pasado (Passed-Master) para ser posiblemente dispuestos en el centro de la cámara de IV grado.

Esta última consideración, que se refiere quizá al "prototipo" más directo del Cuadro de Logia especulativo, conduce finalmente a encarar el problema del trazado del Cuadro.
Para comprender la importancia de este trazado, puede ser útil la siguiente comparación: la lectura de un texto sagrado impreso tiene seguramente el mismo efecto que la lectura del mismo texto manuscrito, pero lo que de este modo se pierde es el efecto inherente a la transcripción del texto sagrado.

Análogamente, el uso de Cuadros de Logia impresos no impide la eficacia ritual de los mismos, pero se pierde el significado simbólico y ritual del propio trazado. Éste, que es competencia exclusiva de los Maestros, constituye para el masón especulativo la única posibilidad que le queda de "vivir" una de las principales funciones de los antiguos Maestros operativos, es decir, la de trazar el plano de la construcción; además, siendo el Cuadro de Logia un símbolo del Cosmos, su trazado corresponde simbólicamente al propio proceso cosmogónico, y esto subraya su importancia.


Notas:

[1] En siete ilustraciones de Gabanon, que se remontan a 1745 y reproducidas en el libro de G. H. Luquet titulado La Franc-Maçonnerie et l’État en France au XVIIIe siècle (Éd. Vitiano, París, 1963), en las que se representan distintos momentos de una reunión masónica de la época, este aspecto es muy evidente.
[2] La Grande Triade, cap. XXIII, nota 11.
[3] Clement Stretton fue iniciado en una Logia operativa de Derbyshire, en el condado de Leicester, en 1866, cuando era estudiante de ingeniería, y obtuvo el VII grado en 1909; su correspondencia con John Yarker durante los años 1908 y 1909, y las cartas dirigidas a la redacción de la revista The Speculative Mason entre 1910 y 1915, fecha de su muerte, constituyen una rica fuente de información sobre los aspectos operativos y rituales de la Masonería operativa. Amplios extractos de esta correspondencia han sido publicados en la revista The Speculative Mason desde 1950 hasta 1955, y es de éstos de donde hemos sacado la mayor parte de las informaciones referidas en este artículo.
[4] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo II, pp. 40 y 45, en nota y el capítulo "Palabra perdida y nombres sustitutivos", en Symboles de la Science Sacrée, cap. XVII, nota 10.
[5] Cf. René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, cap. XLVIII, nota 5.
[6] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo I, pág. 261 [cf. el nº de The Speculative Mason de julio de 1936].
[7] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo II, pág. 18.
[8] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo II, pág. 18.
[9] Cf. René Guénon, La Grande Triade, cap. XXV.
[10] [Guénon añadía en nota lo siguiente: "Los Maestros son aquí los que poseen el séptimo y último grado operativo, al cual primitivamente pertenecía la leyenda de Hiram; ésta es por otra parte la razón de que fuera desconocida por los Compañeros "aceptados" que por propia iniciativa fundaron la Gran Logia de Inglaterra en 1717, y que naturalmente no podían transmitir más de lo que ellos mismos habían recibido". Nota del traductor].
[11] Guénon añadía en nota lo siguiente: "La sílaba es el elemento realmente fundamental de la palabra pronunciada; es de señalar, por lo demás, que la propia "palabra sustitutiva", en sus diferentes formas, está siempre compuesta por tres sílabas, enunciadas separadamente en su pronunciación ritual". Nota del Traductor).
[12] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, t. II, págs. 45-46.
[13] Cf. los artículos aparecidos en el número de julio de 1948 de la revista The Speculative Mason, dedicados al Cuadro de Lgia y reseñados por René Guénon en el número de enero-febrero de 1949 de la revista Études Traditionnelles.
[14] A este respecto puede observarse que la expresión "plancha de trazar" es la traducción exacta de la inglesa "tracing board", que se diferencia muy poco, por lo demás, de la expresión "drawing board", que designa un atributo característico del Maestro.
[15] Según un antiguo ritual "especulativo", el candidato (sic) ejecutaba sobre este trazado una marca simbólica, mientras era instruido sobre el significado de los símbolos que encontraba (J. And B., 1762).
[16] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo II, pág. 161.
[17] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo I, pág. 284, y tomo II, pág. 162.
[18] Según lo referido por Clement Stretton, en la antigua Masonería operativa la escuadra y el compás pertenecían a dos "Divisiones" bien distintas del oficio, hasta tal punto que si un masón de la "escuadra" era descubierto manejando un compás era castigado con la pena de muerte. Por otra parte, la introducción en la Masonería especulativa de los dos instrumentos conjuntamente no puede sino corresponder a una adaptación realizada por los operativos para llenar una grave laguna "técnica", que fue preciso reparar con sustituciones semejantes.