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martes, 5 de enero de 2016

La Ciudad de los Sauces; por René Guénon

   
Capítulo XXV de La Gran Tríada, 1946

  Aunque, como hemos dicho desde el comienzo, no tenemos intención de estudiar especialmente aquí el simbolismo rituálico de la Tien ti huei, hay, no obstante, un punto sobre el que queremos llamar la atención, pues se refiere claramente al simbolismo “polar”, que no carece de relación con algunas de las consideraciones que hemos expuesto. El carácter “primordial” de tal simbolismo, cualesquiera que sean las formas particulares que pueda adoptar, se ve especialmente por lo que hemos dicho respecto de la orientación; y eso es fácil comprenderlo, puesto que el centro es el “lugar” que corresponde propiamente al “estado primordial”, y además el centro y el polo son en el fondo una sola y misma cosa, pues en esto se trata siempre del punto único que permanece fijo e invariable en todas las revoluciones de la “rueda del devenir” [1]. El centro del estado humano, pues, puede representarse como polo terrenal, y el Universo total como polo celestial; y puede decirse que el primero es así el “lugar” del “hombre verdadero”, y el segundo el del “hombre trascendente”. Además, el polo terrenal es como el reflejo del polo celestial, puesto que, en cuanto está identificado con el centro, es el punto en que se manifiesta directamente la “Actividad del Cielo”; y estos dos polos están unidos entre sí por el “Eje del Mundo”, según la dirección del cual se ejerce esta “Actividad del Cielo” [2]. Por eso a algunos símbolos estelares, que pertenecen propiamente al polo celestial, se los puede relacionar también con el polo terrenal, en el que se reflejan, si cabe expresarse así, por “proyección” en el ámbito correspondiente. Por consecuencia, salvo en los casos en que los dos polos son señalados expresamente por símbolos distintos, no hay por qué diferenciarlos, teniendo así su aplicación el mismo simbolismo en dos diferentes grados de la universalidad; y esto, que expresa la identidad virtual del centro del estado humano con el del ser total [3], al propio tiempo corresponde también a lo que decíamos más arriba, de que el “hombre verdadero”, desde el punto de vista humano, no se lo puede distinguir de la “huella” del “hombre trascendente”.

     En la iniciación a la Tien-ti-huei, el neófito, después de haber pasado por diferentes etapas preliminares, a la última de las cuales se la designa como el “Círculo del Cielo y de la Tierra (Tien-ti-kiuen), llega finalmente a la “Ciudad de los Sauces” (Mu-tang-cheng), llamada también “casa de la Gran Paz” (Tai-ping-chuang) [4]. El primero de estos dos nombres se explica por el hecho de que, en la China, el sauce es símbolo de inmortalidad; equivale, pues, a la acacia en la Masonería, o al “ramo dorado” en los misterios antiguos [5]; y, a causa de este significado, la “Ciudad de los Sauces” es propiamente la “estancia de los Inmortales” [6]. En cuanto a la segunda denominación, indica, tan claramente como es posible, que se trata de un lugar considerado “central” [7], pues la “Gran Paz” (en árabe Es-Sakînah) [8] es lo mismo que la Shekinah de la Kábbala hebraica, es decir, la “presencia divina”, que es la manifestación misma de la “Actividad del Cielo”, y que, como ya hemos dicho, no puede residir efectivamente sino en tal lugar, o en un “santuario” tradicional que se le asimila. Este centro puede representar además, conforme a lo que acabamos de decir, bien el del mundo humano, bien el del Universo total; el hecho de que está más allá del “Circulo del Cielo y de la Tierra”, expresa, según el primer significado, que aquel que lo ha alcanzado escapa por ello mismo al movimiento de la “rueda cósmica” y a las vicisitudes del yin y el yang, luego a la alternancia de vidas y muertes, que es su consecuencia, de suerte que se le puede llamar verdaderamente “inmortal” [9]; y, según el segundo significado, hay una alusión bastante explícita a la situación “extracósmica” de la “techumbre del Cielo”.

     Ahora, lo que es notabilísimo, es que a la “Ciudad de los Sauces” se la representa ritualmente por un celemín lleno de arroz, y en el cual están plantados diversos estandartes simbólicos [10]; esta representación puede parecer más bien extraña, pero se explica sin dificultad tan pronto como se sabe que “celemín” (Teu) es en la China el nombre de la Osa Mayor [11]. Pues bien, se sabe qué importancia se le da tradicionalmente a esta constelación; y, particularmente en la tradición hindú, a la Osa Mayor (sapta-riksha) se la considera simbólicamente morada de los siete Rishis, lo que la hace en verdad equivalente de la “estancia de los inmortales”. Además, como los siete Rishis representan la sabiduría “suprahumana” de los ciclos anteriores al nuestro, es también como una especie de “arca” en la que está contenido el depósito del conocimiento tradicional, a fin de asegurar su conservación y su transmisión de edad en edad [12]; por ello, además, es una imagen de los centros espirituales que tienen en efecto esta función y, ante todo, del centro supremo que guarda el depósito de la Tradición primordial.

     A este respecto, mencionaremos otro simbolismo “polar” no menos interesante, que se encuentra en los antiguos rituales de la Masonería operativa: con arreglo a alguno de estos rituales, la letra G está representada en el centro de la bóveda, en el punto mismo que corresponde a la Estrella polar [13]; una plomada, suspendida de esta letra G, cae directamente al centro de una esvástica trazada en el pavimento, y que representa así el polo terrestre [14]: es la “plomada del Gran Arquitecto del Universo”, que, suspendida en el punto geométrico de la “Gran Unidad” [15], desciende del polo celestial al terrenal, y es así la figura del “Eje del Mundo”. Puesto que nos hemos visto conducidos a hablar de la letra G, diremos que en realidad debió de ser en realidad un iod hebraico, al que sustituyó, en Inglaterra, a consecuencia de una asimilación fonética de iod con God, cosa que, en el fondo, no cambia su sentido [16]; las interpretaciones diversas que de ello se han dado de ordinario (de las que la más importante es la que se refiere a la “Geometría”), como en su mayor parte sólo son posibles en las lenguas occidentales modernas, no representan, por más que digan algunos [17], sino acepciones secundarias que accesoriamente se han agrupado en torno a este significado esencial [18]. La letra iod, primera del Tetragrama, representa el Principio, de suerte que se considera que constituye por sí sola un nombre divino; además, en sí misma, es por su forma el elemento principial del que derivan todas las demás letras del alfabeto hebraico [19]. Hay que agregar que "I", la letra correspondiente del alfabeto latino, es también, tanto por su forma rectilínea como por su valor en las cifras romanas, símbolo de la Unidad [20]; y lo que al menos es curioso es que el sonido de esta letra es el mismo que el de la palabra china "i", que, como hemos visto, también significa la unidad, bien en su sentido aritmético, bien en su transposición metafísica [21].Lo que tal vez es aún más curioso es que Dante, en la Divina Comedia, ponga en boca de Adán que el primer nombre de Dios fue I [22] (lo que corresponde además, conforme a lo que acabamos de explicar, a la “primordialidad” del simbolismo “polar”) viniendo a continuación el nombre El y que Francesco da Barberino, en su Tractatus Amoris, se hiciese representar a sí mismo en actitud de adoración ante la letra I [23]. Ahora es fácil comprender lo que ello significa: ya se trate del iod hebraico o del i chino, ese “primer nombre de Dios”, que con toda probabilidad era también su nombre secreto entre los Fedeli d’Amore, no es otra cosa, en definitiva, que la expresión misma de la Unidad principial [24].

Notas:
[1] Para lo que concierne más particularmente al simbolismo del polo, enviaremos a nuestro estudio sobre Le Roi du Monde.
[2] Son las dos extremidades del eje del "carro cósmico", cuando las dos ruedas de este representan el Cielo y la Tierra, con el significado que tienen estos dos términos del Tribhuvana.
[3] Véanse las consideraciones que hemos expuesto a este respecto en Le Symbolisme de la Croix.
[4] Véase B. Favre, Les Societés secrètes en Chine, cap. VIII.
[5] Cf. L´Ésotérisme de Dante, cap. V.
[6] Sobre la "morada de inmortalidad", cf. Le Roi du Monde, cap. VII y Le Règne de la Quantité et les Signes des Temps, cap. XXIII.
[7] En el simbolismo masónico, la acacia se encuentra también en la "Cámara del Medio".
[8] Cf. Le Roi du Monde, cap. III, y Le Symbolisme de la Croix, caps. VII y VIII. Es también la Pax Profunda de los Rosa-Cruz, y se recordará, por otra parte, que el nombre de la "Gran Paz" (Tai-Ping) fue adoptado en el siglo XIX para una organización emanada de la Pe-lien-huei.
[9] Cf. Le Roi du Monde, cap. III, y Le Symbolisme de la Croix, caps. VII y VIII. Es también la Pax Profunda de los Rosa-Cruz, y se recordará, por otra parte, que el nombre de la "Gran Paz" (Tai-Ping) fue adoptado en el siglo XIX para una organización emanada de la Pe-lien-huei.
[10] Podría hacerse aquí un parangón con los estandartes del "Campo de los Príncipes" en el "Cuadro" del grado 32º de la Masonería escocesa, donde, por una coincidencia todavía más extraordinaria, se encuentra además, entre varias palabras extrañas y difíciles de interpretar, la palabra Salix que significa precisamente "sauce" en latín; no queremos, por lo demás, sacar ninguna consecuencia de este último hecho, que indicamos solamente a título de curiosidad. En cuanto a la presencia del arroz en el celemín, evoca los "vasos de abundancia" de las diversas tradiciones, de los cuales el ejemplo más conocido en Occidente es el Grial, y que tienen también un significado "central" (V. Le Roi du Monde, cap. V); el arroz representa aquí el "alimento de inmortalidad" que además tiene por equivalente la "bebida de inmortalidad".
[11] No hay ahí ningún "juego de palabras", contrariamente a lo que dice B. Favre; el celemín es realmente aquí el símbolo mismo de la Osa Mayor, como la balanza lo fue en una época anterior, pues, según la tradición extremo-oriental, la Osa Mayor era llamada "Balanza de jade", es decir, según el significado simbólico del jade, Balanza perfecta (como además la Osa Mayor y la Osa Menor fueron asimiladas a los dos platillos de una balanza), antes que este nombre de la Balanza fuera transferido a una constelación zodiacal (cf. Le Roi du Monde,  cap. X).
[12] El arroz (que equivale naturalmente al trigo en otras tradiciones) tiene un significado en relación con ese punto de vista, pues la nutrición simboliza el conocimiento, siendo la primera asimilada corporalmente por el ser como la segunda lo es intelectualmente (cf. L´Homme et son devenir selon le Vêdânta, cap. IX). Esta significación se vincula además inmediatamente a la que ya hemos indicado: en efecto, es el conocimiento tradicional (entendido en el sentido de conocimiento efectivo y no simplemente teórico) el verdadero "alimento de inmortalidad" o, según la expresión evangélica, el "pan bajado del Cielo" (San Juan, VI), pues "no sólo de pan (terrestre) vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (San Mateo, IV, 4; San Lucas, IV, 4), es decir, de manera general, la que emana de un origen "supra-humano". Señalemos a este propósito que la expresión ton arton ton epiousion, en el texto griego del Pater, no significa de ningún modo el "pan de cada día", como se traduce habitualmente, sino muy literalmente "el pan supraesencial" (y no "suprasustancial" como dicen algunos, confundiendo el sentido del término ousia como hemos indicado en Le Règne de la Quantité, cap. I), o "supracelestial" si se entiende el Cielo en el sentido extremo-oriental, es decir, procedente del Principio mismo y dando por consiguiente al hombre el medio de ponerse en comunicación con éste.
[13] La Osa Mayor está también, por otra parte, actualmente todavía en el cielo raso de muchas Logias masónicas, incluso "especulativas" .
[14] Señalamos esto muy particularmente a la atención de los que pretenden que "hacemos de la esvástica el signo del polo", mientras que sólo decimos que tal es en realidad su sentido tradicional; ¡quizás podrán incluso hasta suponer que nosotros hemos "hecho" también los rituales de la Masonería operativa!
[15] Este mismo punto es también, en la Kábala hebrea, aquel donde está suspendida la balanza de la que se trata en el Siphra di-Tseniutha, pues sobre el polo reposa el equilibrio del mundo; y este punto es designado como "un lugar que no existe", es decir, como lo "no-manifestado", lo que corresponde, en la tradición extremo-oriental, a la asimilación de la Estrella polar, en tanto que "hecha de Cielo", al lugar del Principio mismo; esto está igualmente en relación con lo que hemos dicho antes de la balanza a propósito de la Osa Mayor. Los dos platillos de la balanza, con su movimiento alternativo de subida y de bajada, se refieren naturalmente a las vicisitudes del yin y del yang; la correspondencia con el yin de un lado y el yang del otro vale además, de manera general para todos los símbolos dobles que presentan una simetría axial.
[16] La sustitución de la iod por la G, es indicada especialmente, pero sin explicar la razón, en la Récapitulation de toute la Maçonnerie ou description et explication de l´Hiéroglyphe universel du Maître des Maîtres, obra anónima atribuida a Delaulnaye.
[17] Hay incluso quienes parecen creer que no es sino después cuando la letra G habrá sido considerada como la inicial de God; ellos ignoran evidentemente el hecho de su sustitución al iod, que es la que le da toda su verdadera significación desde el punto de vista esotérico e iniciático.
[18] Los rituales recientes del grado de Compañero, para encontrar cinco interpretaciones de la letra G, le dan frecuentemente unos sentidos que son más bien forzados e insignificantes; este grado ha sido, por otro lado, particularmente maltratado, si así puede decirse, tras los esfuerzos que se han hecho para modernizarlo. En el centro de la Estrella flamígera, la letra G representa el principio divino que reside en el corazón del hombre "dos veces nacido" (cf. Aperçus sur l´Initiation, cap. XLVIII).
[19] Se sabe que el valor numérico de esta letra es 10, y remitiremos al respecto a lo que se dijo antes sobre el simbolismo del punto en el centro del círculo. 
[20] Quizá tendremos algún día la ocasión de estudiar el simbolismo geométrico de ciertas letras del alfabeto latino y el uso que de él se ha hecho en las iniciaciones occidentales.
[21] El carácter i es también un rasgo rectilíneo; no difiere de la letra latina I más que en estar colocado horizontalmente en lugar de estarlo verticalmente. En el alfabeto árabe, es la primera letra, alif, que vale numéricamente la unidad, la que tiene forma de un rasgo rectilíneo vertical.
[22] Paradiso, XXVI, 133-134. En un epigrama atribuido a Dante, la letra I es denominada "la novena figura", según su rango en el alfabeto latino, aunque el iod al cual ella corresponde, sea la décima letra del alfabeto hebreo; se sabe además que el número 9 tenía para Dante una importancia simbólica muy particular, como se ve especialmente en la Vita Nuova (cf. L´Ésotérisme de Dante, capítulos II y VI).
[23] Véase Luigi Valli, Il Linguaggio segreto di Dante e dei "Fedeli d´Amore", vol. II, páginas 120-121, donde se encuentra la reproducción de esta figura.
[24] Estas observaciones habrían podido utilizarse por los que han buscado establecer similitudes entre la Tien-ti-huei y las iniciaciones occidentales; pero es probable que las hayan ignorado, pues no tenían sin duda apenas datos precisos sobre la Masonería operativa, y todavía menos sobre los Fedeli d´Amore.



N. del T.: El Campamento de los Príncipes del Grado 32 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, citado en la nota 10 de este capítulo (no aparece en el original francés):



viernes, 8 de mayo de 2009

La letra G y la svástika por René Guénon

Publicado en Études Traditionelles, julio-agosto de 1950. Retomado para el capítulo XVII en "Symboles de la science sacrée".


    En La Grande Triade, con motivo del simbolismo polar y de la palabra china yi que designa a la unidad (la Estrella polar se llama T’ai-yi, o sea la ‘Gran Unidad’), habíamos llegado a dar algunas indicaciones sobre el simbolismo masónico de la letra G, cuya posición normal es igualmente “polar”, y a establecer una relación con la letra I, que representaba “el primer nombre de Dios” para los Fedeli d’Amore[1]. Esta relación se justificaba por el hecho de que la letra G --que en puridad no cabe considerar un verdadero símbolo, dado que pertenece a las lenguas modernas, carentes de todo carácter sagrado o tradicional-- según los rituales masónicos ingleses stands for God (representa a Dios); y en cuanto inicial de la palabra God, ha sido, por lo menos en ciertos casos, considerada como sustitutiva de la yod hebrea, símbolo del Principio o de la Unidad, en virtud de una asimilación fonética entre God y yod[2]. Dichas indicaciones resultaron ser el punto de partida de investigaciones que han dado lugar a nuevas comprobaciones no menos interesantes[3]. Por eso creemos útil volver sobre el asunto para completar lo que ya habíamos dicho.


    En primer lugar, cabe señalar que, en un antiguo catecismo del grado de Compañero[4], a la pregunta: What does that G denote? se responde expresamente: Geometry or the Fifth Science (es decir, la ciencia que ocupa el quinto lugar en la enumeración tradicional de las “siete artes liberales”, cuya transposición esotérica en las iniciaciones medievales hemos señalado en otras ocasiones). Esta interpretación no contradice en modo alguno la .afirmación de que la misma letra stands for God, ya que Dios se designa especialmente en ese grado como “el Gran Geómetra del Universo”; y, por otra parte, lo que le da toda su importancia es que, en los más antiguos manuscritos conocidos de la masonería operativa, la “Geometría” se identifica constantemente con la masonería misma; hay pues en ello algo que no puede considerarse desdeñable. Resulta además, como lo veremos en seguida, que la letra G, en tanto que inicial de Geometry, ha tomado el lugar de su equivalente griega Γ, lo que está suficientemente justificado por el origen mismo de la palabra “geometría” (y, aquí por lo menos, ya no se trata de una lengua moderna); además, esa letra griega presenta en sí misma cierto interés, desde el punto de vista del simbolismo masónico, en razón de su forma misma, la de una escuadra[5], lo que evidentemente no es el caso de la letra latina G[6]

    Ahora, antes de ir más lejos, conviene preguntarse si esto no se opone a la explicación por sustitución de  la yod hebrea, o, por lo menos, puesto que ésta ha existido también, si no cabría pensar, en tales condiciones, que se la haya introducido secundariamente y en época más o menos tardía. De hecho como parece ciertamente haber pertenecido propiamente al grado de maestro, así debe ser para aquellos que siguen la opinión más corriente sobre el origen de este grado. En cambio, para quienes, como nosotros, se niegan por más de una razón a considerar dicho grado como producto de una elaboración “especulativa” del siglo XVIII, sino que ven en él una especie de “condensación” del contenido de ciertos grados superiores de la masonería operativa, destinada a llenar en la medida de lo posible una laguna debida a la ignorancia en que con respecto a aquéllos estaban los fundadores de la Gran Logia de Inglaterra, el tema aparece con un aspecto muy distinto: se trata entonces de una superposición de dos sentidos diferentes pero que no se excluyen en modo alguno, lo que ciertamente nada tiene de excepcional en el simbolismo; además, cosa que nadie parece haber observado hasta ahora, ambas interpretaciones, por el griego y el hebreo respectivamente, concuerdan a la perfección con el carácter propio de los dos grados correspondientes, “pitagórico” el segundo y “salomónico” el tercero, y acaso sea esto sobre todo, en el fondo, lo que permita comprender de qué se trata en realidad.



    Dicho esto, podemos volver a la interpretación “geométrica”, del grado de Compañero, acerca del cual lo que hemos explicado no es aún la parte más interesante en lo que atañe al simbolismo de la masonería operativa. En el catecismo que citábamos más arriba, se encuentra también esta especie de enigma: By letters four and science five, this G aright doth stand in a due art and proportion[7]. Aquí, evidentemente, science five designa la “quinta ciencia” o sea la geometría; en cuanto a la significación de letters four, se podría, a primera vista, y por simetría, incurrir en la tentación de suponer un error y que haya de leerse letter, en singular, de suerte que se trataría de la “cuarta letra”, a saber, en el alfabeto griego, de la letra Δ, interesante simbólicamente, en efecto, por su forma triangular; pero, como esta explicación tendría el gran defecto de no presentar ninguna relación inteligible con la letra G, es mucho más verosímil que se trate realmente de “cuatro letras”, y que la expresión, por lo demás anormal, de science five en lugar de fifth science haya sido puesta intencionalmente para hacer aún más enigmático el enunciado. Ahora, el punto que puede parecer más oscuro es éste: ¿por qué se habla de cuatro letras, o, si se trata siempre de la inicial de la palabra Geometry, por qué ha de ser cuadruplicada to stand aright in due art and proportion? La respuesta, que debe estar en relación con la posición “central” o “polar” de la letra Γ, no puede darse sino por medio del simbolismo operativo, y aquí, además, es donde aparece la necesidad de tomar dicha letra, según lo indicábamos poco antes, en su forma griega Γ. En efecto, el conjunto de cuatro gammas colocados en ángulos rectos los unos con respecto a los otros forma la svástika, “símbolo, como lo es también la letra G, de la Estrella polar, que es a su vez el símbolo y, para el masón operativo, la sede efectiva del Sol central oculto del Universo, Iah[8], lo cual evidentemente está muy próximo al T’ai-yi de la tradición extremo-oriental[9]. En el pasaje de La Grande Triade que recordábamos al comienzo, habíamos señalado la existencia, en el ritual operativo, de una muy estrecha relación entre la letra G y la svástika; empero, por aquel entonces no habíamos tenido conocimiento aún de las informaciones que, al hacer intervenir la gamma griega, tornan esa relación aún más directa y completan su explicación[10]. Es oportuno señalar además que la parte quebrada de las ramas de la svástika se considera aquí como representación de la Osa Mayor, vista en cuatro diferentes posiciones en el curso de su revolución en torno de la Estrella polar, a la que corresponde naturalmente el centro donde los gammas se reúnen, y que estas cuatro posiciones quedan relacionadas con los cuatro puntos cardinales y las cuatro estaciones; sabida es la importancia de la Osa Mayor en todas las tradiciones en que interviene el simbolismo polar[11]. Si se piensa en que todo ello pertenece a un simbolismo que puede llamarse verdaderamente “ecuménico” y que por eso mismo indica un vínculo bastante directo con la tradición primordial, puede comprenderse sin esfuerzo por qué “la teoría polar ha sido siempre uno de los mayores secretos de los verdaderos maestros masones”[12].



Notas:
[1] La Grande Triade, cap. XXV.
[2] El autor de una obra sobre el simbolismo masónico ha creído deber dirigirnos a este respecto una crítica, formulada incluso en términos muy poco corteses, como si nosotros fuésemos responsables de esta asimilación fonética, no lo somos, empero, como tampoco de que los masones ingleses hayan también identificado otrora las tres letras del mismo vocablo God con las iniciales de tres palabras hebreas: Gamal, ‘Óz, Dabar (Belleza, Fuerza, Sabiduría); como quiera se opine acerca de tales conexiones (y hay otras más aún), uno está obligado, en todo caso, a tenerlas en cuenta por lo menos históricamente.
[3] Marius Lepage, “La lettre G”, en Le Symbolisme, número de noviembre de 1948; artículo en el Speculative Mason, número de julio de 1949, escrito con motivo del precedente, y del cual se ha extraído la mayor parte de las informaciones de que nos hemos servido aquí.
[4] Prichard, Masonry Dissected, 1730.
[5] Recordemos que la escuadra de brazos desiguales, precisamente la forma de esta letra, representa los dos catetos del triángulo rectángulo 3-4-5, el cual, como lo hemos explicado en otra parte, tiene importancia particularísima en la masonería operativa (ver “Parole perdue et mots substitués”, en É. T., diciembre de 1948).
[6] Todas las consideraciones que algunos han querido derivar de la forma de la letra G (semejanza con la forma de un nudo, con la del símbolo alquímico de la sal, etc.) tienen manifiestamente un carácter por entero artificial y hasta más bien fantasioso; carecen de la menor relación con las significaciones reconocidas de dicha letra, y no descansan, por lo demás, en ningún dato auténtico.
[7] No debemos dejar de mencionar, incidentalmente, que, en respuesta a la pregunta: “Who doth that G denote?” (who y no ya what, como antes, cuando se trataba de la Geometría), ese catecismo contiene la frase siguiente: “The Great Architect and contriver of the Universe, or He that was taken up to the Pinnacle of the Holy Temple”; se advertirá que “el Gran Arquitecto del Universo” es aquí identificado con Cristo (por lo tanto con el Logos), puesto él mismo en relación con el simbolismo de la “piedra angular”, entendido según el sentido que hemos explicado [aquí, cap. XLIII]; el “pináculo del Templo” (y se notará la curiosa semejanza de la palabra “pináculo” con el hebreo pinnáh ‘ángulo’) es, naturalmente, la cúspide o punto más elevado y, como tal, equivale a lo que es la “clave de bóveda” (Keystone) en la Arch Masonry.
[8] En el articulo del Speculative Mason de donde se ha tomado esta cita, el svástika es inexactamente llamado gammádion, designación que, como lo hemos señalado varias veces, se aplicaba en realidad antiguamente a muy otras figuras (ver especialmente [aquí, cap. XLV] “El-Arkân”, donde hemos dado la reproducción), pero no por eso es menos verdad que la svástika, aun no habiendo recibido nunca dicho nombre, puede considerarse también como formado por la reunión de cuatro gammas, de modo que esta rectificación de terminologías en nada afecta a lo que aquí se dice.
[9] Agregaremos que el nombre divino Iah, que acaba de mencionarse, se pone más especialmente en relación con el primero de los tres Grandes Maestros en el séptimo grado de la masonería operativa.
[10] Podría quizás objetarse que la documentación inédita dada por el Speculative Mason acerca de la svástika proviene de Clement Stretton, y que éste fue, según se dice, el principal autor de una “restauración” de los rituales operativos en la cual ciertos elementos, perdidos a raíz de circunstancias que nunca han sido enteramente aclaradas, habrían sido reemplazados por otros tomados de los rituales especulativos, de cuya conformidad con lo que existía antiguamente no hay garantía; pero esta objeción no es válida en el presente caso, pues se trata precisamente de algo de lo cual no hay rastros en la masonería especulativa.
[11] Ver igualmente La Grande Triade, cap. XXV, acerca de la “Ciudad de los Sauces” y de su representación simbólica por un moyo lleno de arroz.
[12] Puede ser de interés señalar que en la Cábala la yod se considera formada por la reunión de tres puntos, que representan las tres middôt [‘dimensiones’] supremas, dispuestas en escuadra; ésta, por otra parte, está vuelta en un sentido contrario al de la letra griega gamma, lo que podría corresponder a los dos opuestos sentidos de rotación de la svástika.

martes, 5 de mayo de 2009

El Cielo Estrellado por Bruno Rovere

Rivista di Studi Tradizionali nº 77, Julio - Diciembre 1993


"Cielo estrellado" es el nombre que se atribuye al techo sembrado de estrellas que decora muchos templos masónicos, ya sea en las obediencias latinas como en las anglosajonas. En estas últimas, a veces, el techo no está decorado a guisa de un cielo estrellado (starry-decked heaven), sino como un cielo nublado, y en tal caso es llamado clouded canopy, bóveda o dosel nublado. En los rituales "especulativos" no hay ninguna referencia directa a este símbolo, y quizás ello explica que en muchos templos no esté de hecho representado. Sin embargo, pueden encontrarse numerosas menciones del mismo en los "catecismos" y también en algunas "instrucciones" (lectures).



El Manuscrito Dumfries N. 4, que se remonta a 1710 y que es por ello anterior a la creación de la Gran Logia de Inglaterra refiere las siguientes preguntas y respuestas :
P. ¿Qué altura tiene vuestra Logia?
R. Tiene innumerables pulgadas y palmos.
P. ¿Cómo que innumerables?
R. Las de los Cielos materiales y el firmamento estrellado.

Igualmente, el Manuscrito Trinity College, de Dublín, de 1711, refiere lo siguiente:
P. ¿Qué altura tiene vuestra Logia?
R. Es alta como las estrellas, posee innumerables pulgadas y pies.


Pasando a fuentes "especulativas", en el Masonry Dissected de Samuel Prichard, de 1730, encontramos la siguiente pregunta:
P. ¿Qué cobertura hay en la Logia?
R. Una bóveda nublada de diversos colores.

En Francia, Perau, en Le Secret des Francs-Maçons, publicado en 1742, menciona un "Dais parsemé d’étoiles" en la descripción del Cuadro de Logia. L'Ordre des Francs-Macons Trahi, de 1745, repite la bóveda estrellada del texto de Perau, y en el catecismo la Logia está cubierta de una bóveda celeste, ornada de estrellas doradas. En la segunda edición de La Désolation des Entrepreneurs (1747), el autor, Louis Travenol, introduce el siguiente cuestionario, omitido en la primera edición:
P. ¿Qué es el techo (de la Logia)?
R. Un dosel celeste ornado de estrellas.

Le Maçon Démasqué, de 1751, presenta una pregunta análoga:
P. ¿Qué cosa cubre vuestra Logia?
R. Un dosel celeste [de color] azul, ornado de estrellas doradas.

Volviendo a Inglaterra, en 1760 la "Bóveda nublada" reaparece en el Three Distinct Knocks, que refiere los usos de los Antiguos, y también en el J & B de 1762, que habla de los usos de los Modernos, pero las estrellas no son mencionadas en ninguna de ambas divulgaciones.

Más completo es el Catechismo di Compagno de Guillemain de Saint-Victor, publicado en 1787:
P. ¿Qué forma tiene?
R. Un cuadrado largo.
P. ¿De qué longitud?
R. De Oriente a Occidente.
P. ¿Su anchura?
R. Del mediodía al septentrión.
P. ¿Su altura?
R. Innumerables codos.
P. ¿Su profundidad?
R. De la superficie de la tierra al centro.
P. ¿De qué está cubierta?
R. De una bóveda celeste sembrada de estrellas.

Por último, en las "instrucciones" en uso en el rito Emulación se hallan las siguientes referencias: (Primera instrucción, cuarta sesión) "Él ha dispuesto el cielo como una bóveda; Él ha plantado la Tierra como un escabel; Él corona Su Templo con Estrellas a modo de diadema, y con Su Mano extiende Su fuerza y Su gloria"; (Segunda instrucción, segunda sesión): "Además de el Sol y la Luna, el Omnipotente se ha complacido en adornar la concavidad etérea con una multitud de Estrellas, a fin de que el hombre, a quien va a crear, pueda contemplar y admirar así la Majestad y la Gloria de Su Creador..."1.

De los Catecismos aquí referidos, y en particular del de Guillemain de Saint Victor, resulta claramente que la presencia del "Cielo estrellado", definido como la "Cubierta" de la Logia, indica que la Logia es considerada como un símbolo del Cosmos. En apoyo de esta afirmación puede citarse la siguiente nota de René Guénon: "Recordaremos que la ‘Logia de san Juan’, aunque no asimilada simbólicamente a la caverna, no deja de ser, como ésta, una figura del ‘cosmos’; la descripción de sus ‘dimensiones’ es particularmente clara a este respecto: su longitud es ‘de oriente a occidente’; su anchura, ‘de mediodía a septentrión’; su altura, ‘de la tierra al cielo’; y su profundidad, ‘de la superficie de la tierra al centro de la tierra’. Es de notar, como relación notable en lo que concierne a la altura de la Logia, que, según la tradición islámica, el sitio donde se levanta una mezquita se considera consagrado no solamente en la superficie de la tierra, sino desde ésta hasta el ‘séptimo cielo’ "2.
En este sentido, la denominación de "Logia" es comparable al término sánscrito Loka ("mundo"), y René Guénon reconocía la exactitud simbólica, si no etimológica, de esta comparación. 3

Los Cielos, es decir, "el conjunto de las esferas luminosas superiores", representan "los estados superiores del ser"4, y por lo tanto la presencia de un símbolo del Cielo en la Logia podría indicar el conjunto de los estados informales o angélicos; pero en el caso específico del símbolo masónico examinado no se trata simplemente del Cielo, sino del Cielo estrellado. Ahora bien, si en el lenguaje ordinario "Cielo estrellado" es una expresión que se emplea para designar al Cielo nocturno5, tal como se presenta en condiciones de visibilidad normal, en el lenguaje propiamente astrológico la expresión "Cielo estrellado" sirve para designar en particular al octavo Cielo, el "Cielo de las estrellas fijas" o el Firmamento. Se trata del Cielo que ocupa una posición intermedia entre los siete Cielos planetarios, inferiores a él, y el Cielo sin estrellas que lo cubre y lo comprende; el Cielo de las estrellas fijas está caracterizado por sus innumerables estrellas, reagrupadas en las constelaciones, entre las cuales las más significativas son las doce constelaciones zodiacales. Pero el símbolo masónico, ¿se refiere al Cielo estrellado en su integridad o tan sólo a una parte?
Mientras que en lo concerniente a las Logias "especulativas" anglosajonas esta pregunta no tiene mucho sentido, es pertinente con respecto a las Logias "especulativas" latinas, pues en la base del Cielo estrellado frecuentemente está representada una cuerda intercalada de nudos a la que los Masones llaman "cordón de nudos", pero que también es conocida como "Cadena de Unión". Ahora bien, en base a la interpretación de este símbolo ofrecida por René Guénon, la Cadena de Unión es un símbolo del marco cósmico, es decir, del Zodíaco6; pero si el Zodíaco ya está representado en la base de la bóveda del Templo, debemos deducir que el Cielo estrellado sirve para simbolizar en la Masonería a sólo una reducida y bien definida parte del octavo Cielo. Antes de profundizar en este asunto, será todavía oportuno añadir algunas consideraciones sobre el simbolismo astronómico en la Masonería.

En la mayor parte de los Old Charges operativos, desde el siglo XIV en adelante, se citan las Siete Artes Liberales, en las que la Astronomía ocupa generalmente el lugar de la séptima: a este respecto, tan sólo constituye una excepción el Manuscrito Regius, que atribuye a la Astronomía el quinto puesto. Uno de los diez libros dedicados por Vitrubio a la Arquitectura está dedicado enteramente a la Astronomía, e indica que esta ciencia constituía un elemento indispensable del conocimiento necesario al arquitecto para ejercer su oficio o "ministerio". No en vano Sir Christopher Wren, último Gran Maestre de la Masonería operativa y arquitecto de muchos edificios religiosos y laicos de Londres, antes de dedicarse al arte de la construcción, fue un astrónomo ilustre.

A la Astronomía, considerada como una de las siete Artes (o Ciencias) Liberales se aplican las siguientes afirmaciones de René Guénon en referencia a las ciencias tradicionales, cuyo interés se debe únicamente "en función del conocimiento principial, es decir, en la medida en que, por un lado, éste se refleje en tal o cual dominio contingente, y, por otro, sea susceptible de conducir hacia este mismo conocimiento principial (...). Son éstas las dos funciones complementarias que propiamente pertenecen a las ciencias tradicionales: por una parte, como aplicación de la doctrina, permiten conectar entre sí todos los órdenes de realidad e integrarlos en la unidad de la síntesis total; por otra, constituyen, al menos para algunos y en conformidad con sus propias aptitudes, una preparación para un conocimiento superior [...] y son entonces como otros tantos escalones por medio de los cuales es posible elevarse hasta la intelectualidad pura". René Guénon añade en nota: "En nuestro estudio sobre El Esoterismo de Dante hemos indicado el simbolismo de la escala, cuyos escalones, según diversas tradiciones, corresponden a ciertas ciencias y simultáneamente a los estados del ser, lo que implica que tales ciencias [...] deben posteriormente dar lugar a una trasposición que les confiera un alcance verdaderamente iniciático".

A propósito del viaje iniciático de Dante precisa además que la realización del estado primordial no es sino la base "sobre la cual el ser se apoyará para salir a las estrellas, es decir, para elevarse a los estados superiores, que están figurados en el lenguaje astrológico por las esferas planetarias y estelares, y en el lenguaje teológico por las jerarquías angélicas. Es importante el hecho de que las tres partes del poema terminan con la misma palabra, estrellas, como para afirmar la importancia muy particular que tenía para Dante el simbolismo astrológico. La última frase del Infierno, "contemplar de nuevo las estrellas", caracteriza el retorno al estado propiamente humano, en el cual es posible percibir como un reflejo de los estados superiores; las estrellas del Purgatorio son aquellas sobre las que nos hemos ya explicado. En cuanto al verso final del Paraíso: "El Amor que mueve el Sol y las estrellas", designa el término último del viaje celeste, el centro divino que está más allá de todas las esferas, y que es, según la expresión de Aristóteles, el motor inmóvil"7. Los Cielos no representan aquí sólo a los estados superiores, sino también a las "jerarquías espirituales, es decir, los grados de iniciación"8; en particular, "el octavo Cielo del Paraíso, el Cielo estrellado (o de las estrellas fijas) es el Cielo de los Rosa-Cruces"9.
El Cielo estrellado en la Logia no constituye entonces únicamente su "cubierta", sino también una meta a la que el iniciado debe aspirar unirse. En el catecismo americano de Duncan, en la tercera sesión de la primera "instrucción", se halla la siguiente pregunta:

P. ¿Qué cubierta tiene la Logia?
R. Una bóveda (canopy) nublada, un cielo estrellado, al que todo buen masón espera llegar.

A esta "salida" se refiere también otro símbolo, que está representado en el Cuadro de Logia de Aprendiz de las Logias anglosajonas: la Escala de Jacob, que del Libro de la Ley Sagrada se eleva hasta el cielo. La misma Escala de Jacob es representada con tres soles, y a propósito de ello René Guénon coincide10 con la siguiente afirmación del Rev. Lawrence: "(...) La cubierta de nuestra Logia es una bóveda celeste de diferentes colores. Confiamos en alcanzar el vértice (summit) por medio de una escalera, conocida en la Logia como la Escala de Jacob. Está compuesta de tantos peldaños o esferas (rounds) como son necesarios para comprender todas las virtudes morales, aunque las tres principales son la Fe, la Esperanza y la Caridad". Tal es lo que se enseña en la "instrucción" del primer grado… No obstante, el número exacto de los peldaños de la escala no se haya especificado en las instrucciones y es usual considerarlos en número de siete (...)"11. Los siete peldaños de la Escala de Jacob no sólo representan las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales, sino también las siete Ciencias Liberales, correspondientes a su vez a los siete Cielos planetarios: no puede ser alcanzado el Cielo estrellado, o el octavo Cielo, sin haber atravesado antes los siete Cielos Planetarios12.
El "Cielo estrellado" puede ser en consecuencia considerado, ya como un símbolo de la "cubierta" de la Logia, ya como un símbolo del grado iniciático a alcanzar. Ambos significados, lejos de contradecirse, pueden integrarse por otra parte en un tercero: la Logia masónica, donde ordinariamente se trabaja en la realización de los "pequeños misterios", está "cubierta" sólo si depende jerárquicamente de los grandes misterios. René Guénon hacía notar a propósito de ello que "el conocimiento metafísico puro pertenece propiamente a los ‘grandes misterios’, y el conocimiento de las ciencias tradicionales a los ‘pequeños misterios’, ya que el primero es por lo demás el principio del cual derivan necesariamente todas las ciencias tradicionales, y también porque los ‘pequeños misterios’ dependen esencialmente de los ‘grandes misterios’ y en este sentido tienen el mismo principio", añadiendo poco después que "es sólo en el dominio de los ‘pequeños misterios’ que pueden producirse desviaciones", las cuales "presuponen que la normal vinculación con los grandes misterios ha desaparecido, de modo que los pequeños misterios han acabado siendo como un fin en sí mismos; y en estas condiciones ni siquiera pueden realmente conducir a su término (...)" (las cursivas son nuestras)13.

Tras esta aparente digresión podemos afrontar mejor la cuestión de si el Cielo estrellado representa en la Logia sólo una parte del octavo Cielo. La respuesta podría ser buscada en las estrellas representadas sobre el cielo raso del Templo. En las Logias anglosajonas, donde falta la "Cadena de Unión", a veces están representadas las constelaciones zodiacales, pero en las Logias continentales su representación constituiría una inútil duplicación de la "Cadena de Unión". Una respuesta segura nos es dada una vez más por René Guénon, que afirmaba: "La Osa Mayor está por otra parte figurada aún actualmente en el techo de muchas Logias masónicas, incluso especulativas". La presencia de la Osa Mayor sirve para indicar que el Cielo estrellado comprende la parte del Cielo septentrional que está delimitada entre la base del zodíaco y el vértice de la Estrella Polar. En muchos Cuadros de Logias continentales, la Luna, situada al norte, está rodeada por siete estrellas, a veces agrupadas en un ternario y un cuaternario, en los que no es difícil advertir una figuración de la Osa Mayor. A propósito de esta última, René Guénon precisaba: "En la misma tradición hindú, el nombre más común de la Osa Mayor es el de sapta-riksha; y el término sánscrito riksha es el nombre del oso, lingüísticamente idéntico al que se le da en otras lenguas: el céltico arth, el griego árktos, e inclusive el latín ursus (...) En efecto, riksh es también, de modo general, una estrella, es decir, en suma, una "luz" (...); y, por otra parte, el sapta-riksha es la morada simbólica de los siete Rishi, los cuales, aparte de que su nombre se refiere a la "visión" y por lo tanto a la luz, son además las siete "Luces" por las cuales se transmitió al ciclo actual la Sabiduría de los ciclos anteriores.- (en nota) Se advertirá la persistencia de estas "siete Luces" en el simbolismo masónico: la presencia de un mismo número de personas que las representan es necesaria para la constitución de una logia "justa y perfecta", así como para la validez de la transmisión iniciática"14.

Si el Cielo estrellado puede entonces indicar los "grandes misterios", la presencia de la Osa Mayor puede significar más precisamente la necesidad de una vinculación con la tradición primordial o con el Centro espiritual que en nuestro mundo es su depositario15. A este significado se refiere por otra parte el propio nombre de Cielo: "[...] una raíz que designa todo lo que está escondido, cubierto, envuelto, silencioso, secreto; y hay que señalar que las palabras que designan al Cielo primitivamente tienen el mismo significado. Normalmente se compara con coelum, del griego koilon, "hueco", (...) pero hay que señalar también que la forma más antigua y más correcta parece ser caelum, que recuerda muy de cerca a la palabra caelere, "ocultar". Por otra parte, en sánscrito, varuna viene de la raíz var, "cubrir"; (...) y la raíz griega Ouranos no es más que otra forma del mismo nombre, por lo cual var se transforma fácilmente en ur. Estas palabras pueden significar, por consiguiente, "lo que cubre", "lo que oculta", pero también "lo que está oculto", y este último sentido es doble: es lo que está oculto a los sentidos, el dominio suprasensible; y también es, en los períodos de ocultamiento u oscurecimiento, la tradición que deja de manifestarse exterior y abiertamente, el mundo celestial que se vuelve entonces el "mundo subterráneo". (en nota) A propósito del significado de "cubrir", hay que recordar también la expresión masónica "estar a cubierto": el techo estrellado de la logia representa la bóveda celeste"16.

Podemos considerar ahora más atentamente el símbolo de la Estrella Polar, centro y vértice de la bóveda estrellada, recordando que para René Guénon "la teoría polar siempre ha sido uno de los mayores secretos de los verdaderos maestros masones"17. Esta última expresión se refiere no tanto al tercer grado de la Masonería especulativa como al séptimo grado de la operativa: por lo tanto, para profundizar en este argumento es necesario referirse a la tradición operativa. Las fuentes a que dirigirse son diversas y de valor desigual, y ello requiere de ciertas precisiones.

En Inglaterra todavía existe una organización iniciática conocida como "Worshipful Society of Free Masons, Rough Masons, Wallers, Slaters, Paviors, Plaisterers and Bricklayers", o, más brevemente, como "los Operativos", accesible sólo a hombres, que afirma ser la organización de la cual nació en modo cismático en 1717 la Gran Logia de Inglaterra. En 1908, los jefes de la organización autorizaron a algunos miembros, entre ellos a Clement Stretton, a suministrar públicamente informaciones referidas a esta antigua Orden. Fueron así publicados un opúsculo, de título Tectonic Art, y varios artículos en revistas masónicas, como en The Co-Mason, fundada en 1909, órgano de la Federación británica de la Orden de la Co-Masonería "Le Droit Humain"; en 1925, esta revista, dirigida por una mujer, A. Bothwell-Gosse, cambió su nombre por The Speculative Mason. En ese mismo año se constituyó la Orden [irregular] de la "Masonería antigua, Libre y Aceptada por Hombres y Mujeres" (AFAM), que adoptó como modelo el ritual y la organización de los "Operativos". En 1949, tras la muerte de A. Bothwell-Gosse, la dirección de la revista y de la Orden pasó a otra mujer, M. C. Debenham. Gran parte de la documentación sobre los "Operativos", extraída de la correspondencia privada entre Stretton y otros miembros de la "Worshipful Society", ha sido publicada en esta revista dirigida por mujeres miembros de la AFAM.
Una fuente más directa y fiable, aparte de los pocos escritos "públicos" de C. Stretton, es la representada por algunos artículos y libros redactados por otros miembros de la Worshipful Society, entre los cuales hallamos a John Yarker, Thomas Carr, Robert Grant y Charles Merz, secretario de la Sociedad para América y autor de un libro de más de 470 páginas, titulado Guild Masonry in the making. Por su parte, René Guénon se refiere expresamente a los artículos aparecidos en The Speculative Mason, pero su conocimiento de la tradición operativa no se basaba de hecho, muy posiblemente, sobre las fuentes citadas, sino más bien por una vinculación directa con una organización de "Maestros de todos los grados, cuya tradición oral se remonta a la época artesanal de la Masonería francesa", como bien precisó Vreede en 1973. Los artículos en cuestión apenas eran casi siempre un pretexto para hacer públicas ciertas enseñanzas de las que no se habría querido o podido citar la fuente: ello explicaría también el hecho de que sobre algunos puntos, no muchos en realidad, la enseñanza de René Guénon estaba en contradicción con lo referido directa o indirectamente por los "Operativos" ingleses.

Hechas estas precisiones, consideremos lo que afirma Guénon respecto al símbolo de la Estrella Polar en la Masonería operativa: "[...] en base a algunos de estos rituales, la letra G estaba figurada en el centro de la bóveda, justo en el punto que corresponde a la Estrella Polar; un hilo de plomo, suspendido de la letra G, cae directamente en el centro de una esvástica trazada en el pavimento, esvástica que representa así el polo terrestre; y el hilo de plomo del Gran Arquitecto del Universo, suspendido del punto geométrico de la "Gran Unidad", desciende del polo celeste al polo terrestre, de modo que simboliza el Eje del Mundo"18. La Estrella Polar no estaba aquí representada como tal, pues en su lugar estaba figurada la letra G. Se ha precisado que en la Masonería operativa anglosajona existían "cámaras" diversas para cada grado, y sólo en el séptimo de ellos, es decir, en la "cámara" de tres Maestros, había un hilo de plomo suspendido de la letra G; ello se corresponde con la afirmación antes citada: "la teoría polar siempre ha sido uno de los mayores secretos de los verdaderos maestros masones".

En un breve artículo publicado en "The Co-Mason" en 1913, escrito por un anónimo Maestro del VII grado, en el cual se describen y representan fotográficamente los instrumentos de trabajo presentes en la "cámara" del VII, la esvástica aparece efectivamente sobre el pavimento ante el Altar: "La esvástica situada en el pavimento y también figurada en la parte izquierda del pecho de cada Maestro representa la marca o signo del propio G.A.D.U. Sobre el centro del altar un hilo de plomo desciende sobre la Logia masónica desde la G, la Estrella Polar, la morada o sede de Dios". Según esta versión, el hilo de plomo no desciende sobre la esvástica, sino sobre el Altar; según otra versión, referida por un miembro de la Worshipful Society, Thomas Carr, la esvástica está "constituida" sobre el altar por la yuxtaposición de cuatro escuadras: "Cuando los tres Maestros Masones de una Logia operativa [de la Masonería azul de la Escuadra] se reúnen, cada uno tiene una escuadra… una cuarta escuadra es colocada sobre el Volumen de la ley Sagrada. Cuando es abierta una Logia de VII grado, estas cuatro escuadras son colocadas de tal modo que forman una esvástica. Primero es saludado El Shadday, el Altísimo, y después la Estrella Polar. Cuando el Masón operativo es ensalzado al grado VII, o Maestro Masón, le es explicado el simbolismo de la esvástica y le es revelado que el Dios Omnipotente, el Sol nacido en el centro, en torno al cual se ordena el mundo celestial, no es el orbe solar sino la Estrella Polar. El nuevo tercer Maestro Masón debe descender a la cámara central implícita en el pavimento de la Logia; se le dice que alce sus ojos al cielo y que mire el hilo de plomo que desciende sobre la cámara en la que se encuentra. Sobre el hilo de plomo ve la Estrella del Cielo, la Estrella Polar, el "Yo soy" [Eheieh], la G en el cielo raso, y se le invita a adorarla. Se le indica además que el hilo de plomo desciende de la Estrella Polar, que la esvástica es su símbolo y que representa a El Shaddai o al mismo Altísimo"19.

Antes de comentar esta extensa cita, nos referiremos a las afirmaciones de René Guénon a propósito de la esvástica:
"[...] esvástica, símbolo [...] de la Estrella Polar, que es ella misma el símbolo y, para los masones operativos, la sede efectiva, del Sol central desconocido del Universo, Yah"20, "el centro de que se trata es un punto fijo que todas las tradiciones coinciden en designar simbólicamente como el "Polo", porque en torno suyo se efectúa la rotación del mundo representada generalmente por la rueda [...]. Tal es el verdadero significado de la esvástica, símbolo que encontramos difundido en todas partes, desde el Extremo Oriente al Extremo Occidente, y que es esencialmente el "signo del Polo". Ciertamente, es la primera vez que en la Europa moderna se da a conocer su sentido real"21.
Se advertirá en primer lugar que los masones operativos no habían olvidado el significado "polar" de la esvástica. Se habrá notado, además, que mientras ordinariamente la Estrella Polar es reconocible tan sólo con ayuda de la constelación del Carro o de la Osa, el Maestro operativo de VII grado "ve" directamente la estrella polar, siguiendo con la mirada el hilo de plomo que, a través de un agujero en el pavimento, desciende hasta la "cámara" subterránea, iluminada por un "rayo de luz" que proviene de una lámpara azul colgada de la bóveda de la "cámara" superior, en el punto donde está figurada la letra G.

El Maestro Masón operativo se encontraba por lo tanto en una posición central simbólicamente correspondiente al Polo terrestre y conectado al Polo celeste por medio de un hilo de plomo, representante del Eje del Mundo. La denominación de "Cámara del medio" se adapta también a la cámara del VII grado. El "punto" más importante del Cielo estrellado, para el Maestro operativo, era la Estrella Polar, en torno a la cual la Osa Mayor, que esquemáticamente tiene forma de escuadra, traza en su revolución la forma de una gammadia, o esvástica celeste.

Recordando finalmente la correspondencia establecida por René Guénon entre los Cielos y la jerarquía iniciática, puede afirmarse que en el momento de la iniciación al grado VII el masón operativo tomaba virtualmente conciencia de su conexión con el propio Polo. En la Masonería especulativa, el lugar de la Estrella Polar, que, recordémoslo, no estaba representada como tal en el techo de una Logia operativa, está ocupado por la "Estrella flamígera" (blazing star). Esta última es mencionada por primera vez en Masonry dissected, de 1730, y es comúnmente interpretada como un símbolo del Sol, sea en las "instrucciones" inglesas, sea en los "catecismos" continentales; el Catecismo de Guillemain de Saint Victor refiere por ejemplo las siguientes afirmaciones: "La estrella flamígera, el centro de donde parte la verdadera luz [...] La estrella flamígera es el símbolo del sol del universo".

René Guénon no compartía esta afirmación, y en una de sus últimas reseñas precisó lo siguiente: "[...] el significado de la Estrella flamígera es ante todo microcósmico, e incluso hay casos en los que no podría tener otro, como cuando está figurada entre la escuadra y el compás (Cf.. La Grande Triade, cap. XXI). Por otra parte, cuando uno se sitúa en el punto de vista propiamente cósmico, la identificación bastante extraña entre la Estrella flamígera y el sol constituye otra deformación, que por lo demás quizá sea intencionada, pues está en manifiesta conexión con el cambio de un simbolismo primitivamente polar a un simbolismo solar; en realidad, la Estrella flamígera no puede ser identificada a este respecto sino con la Estrella polar, y la letra G inscrita en su centro es por otra parte una prueba suficiente de ello, tal como nosotros mismos hemos tenido ocasión de indicar (Cf. igualmente La Grande Triade, cap. XXV), y como también lo confirman las consideraciones expuestas en el estudio del Speculative Mason que anteriormente hemos mencionado"22. Por otra parte, la expresión ritual "he visto la estrella flamígera" se refiere de forma manifiesta al ritual de iniciación al VII grado operativo, en el cual el Maestro "ve" la Estrella Polar. El hilo de plomo que pende de la letra G ha sido abolido en los rituales "especulativos", pero en su lugar se halla un símbolo axial que no existía en los rituales operativos: la Escala de Jacob, representada en el Cuadro de Logia. En cuanto a la esvástica, nada ha quedado en los rituales especulativos, a excepción de un "signo"; para los "operativos" de la Worshipful Society, en cada uno de los grados hay un "talismán" constituido por un número de escuadras equivalente al número del grado: las escuadras eran colocadas a modo de brazos de la esvástica, y uno de los "signos de grado" que aún hoy usan los "especulativos" implica precisamente que el iniciado ponga su brazo en una posición equivalente a los brazos de la esvástica.

La comparación entre lo que ha permanecido de la tradición "operativa" y cuanto hoy poseen los "especulativos" es suficiente para comprobar la medida de la degeneración sufrida por la organización masónica y para hacer comprender la necesidad de una restauración "operativa"23, muchas veces auspiciada por René Guénon. Las consideraciones expuestas llevan a la conclusión de que aunque una Logia se halle efectivamente "a cubierto", ello no es una barrera suficiente con respecto al mundo profano, pues es indispensable la "cobertura" de los Grandes Misterios, simbolizados precisamente por el Cielo Estrellado. "El período actual es un período de oscurecimiento y de confusión; sus condiciones son tales que, hasta que persistan, el conocimiento iniciático debe necesariamente permanecer oculto, de donde el carácter de los "Misterios" de la antigüedad llamada "histórica" [...] y de las organizaciones secretas de todos los pueblos, organizaciones que confieren una iniciación efectiva allí donde subsiste todavía una verdadera doctrina tradicional, pero que no ofrecen sino la sombra de lo que eran cuando el espíritu de esta doctrina ha dejado de vivificar los símbolos, que no son sino su representación exterior, y ello porque, por distintas razones, todo vínculo consciente con el Centro espiritual del mundo ya se ha roto; tal es el significado más específico de la pérdida de la tradición, y concierne en particular a determinados centros secundarios que han dejado de estar en relación directa y efectiva con el centro supremo".


Notas:
1 La mayor parte de las informaciones que se refieren a los antiguos Catecismos masónicos citados en este estudio han sido extraídos de la obra de Harry Carr, The Freemason at work, Londres, 1977.
2 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 253, nota 1; p. 214, nota 7, ed. it.
3 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 212, nota 2; p. 180, nota 5, ed. it.
4 L' homme et son devenir selon le Vêdânta, p. 103, ed. fr.
5 Un breve acercamiento al simbolismo metafísico del Cielo nocturno se encuentra en Études sur l'Hindouisme, p. 250 de la edición francesa.
6 "La chaîne d' union", cap. LXV de Symboles de la Science sacrée.
7 L'Esoterisme de Dante, p. 47, nota 2.
8 L' Esoterisme de Dante, p. 12.
9 L'Esoterisme de Dante, p. 24.
10 Etudes sur la Franc-Maçonnerie, Tomo II, p. 304, nota 19.
11 Rev. John T. Lawrence: Hig-ways and by-ways of Freemasonry, pág. 259 y ss., ed. 1945.
12 En el Cuadro de Logia diseñado por Harris, la Escala termina en la Luna rodeada por siete estrellas; en otras versiones del Cuadro de Logia la meta es a veces distinta: en el trazado por Jefferies, por ejemplo, es la constelación de la Osa.
13 Aperçus sur l' Initiation, pp. 250 y 252.
14 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 180; p. 148 de la ed. it.
15 Aperçus sur l' Initiation, p. 65.
16 Le Roi du Monde, p. 61, cap. VII; p. 70-71 de la ed. it.
17 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 141; p. 113 de la ed. it.
18 La Grande Triade, p. 205; p. 200 de la ed. it.
19 "Operative Free Masons and operative Free Masonry", en Transactions of the Lodge of research N. 2429", Leicester, 1911-1912, págs.128-129. (El Shaddai significa “El Todopoderoso”; “El Altísimo” es El-Elyon. Nota del Traductor).
20 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 140; p. 112 de la ed. it.
21 Le Roi du Monde, p. 19; p. 23 de la ed. it.
22 Etudes sur la Franc-Maçonnerie, Tomo II, p. 178.
23 Con este último adjetivo no debe obviamente entenderse, como algunos podrían estar tentados de hacer, una restauración "del oficio", o que tenga estas características, sino más bien esencialmente una restauración según el sentido de la palabra "operativo", que muy claramente Guénon definió en el capítulo "Operativo y especulativo" de Aperçus sur l’Initiation (p. 195): "la palabra "operativo" no debe ser considerada exactamente como un equivalente de "práctico", en tanto que este último término se refiere siempre a la "acción" (lo que además es estrictamente conforme a su etimología), de manera que no podría ser empleada aquí sin impropiedad; en realidad, se trata de ese "cumplimiento" del ser que es la "realización" iniciática, con todo el conjunto de los medios de diferentes órdenes que pueden ser empleados con vistas a ese fin" [...] (la cursiva es nuestra).