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viernes, 17 de julio de 2009

Algunas reflexiones sobre el "Cuadro de Logia" por Bruno Rovere

Publicado en la Rivista di Studi Tradizionali, nº 53, julio-diciembre de 1980

El Cuadro de Logia constituye en la Masonería especulativa un elemento indispensable para la apertura y el desarrollo ritual de los trabajos, puesto que su presencia, en virtud de la influencia espiritual inherente a los símbolos sobre él representados, sacraliza el lugar en el que dichos trabajos se realizan, aun a pesar de que se trate de una sala cuyas paredes carezcan de otros símbolos masónicos[1]; desde este punto de vista, la diversidad de los símbolos representados sobre el Cuadro de Logia en los tres grados puede corresponder no sólo a un tipo de trabajo diferente, sino también a una modalidad distinta de la acción de la influencia espiritual, o bien a la acción de diferentes modalidades de dicha influencia.

Por su colocación central, y en tanto que reproduce los principales símbolos que deberían decorar el Templo, el Cuadro de Logia es un símbolo del "centro" que, como anotaba René Guénon refiriéndose a la "rueda cósmica"[2]: debe por otra parte ser concebido como conteniendo principalmente a la rueda entera, razón por la cual Guillaume Postel describe el centro del Edén (que a su vez es al mismo tiempo el "centro del mundo" y su imagen) como "la Rueda en medio de la Rueda".

Vista la importancia del Cuadro de Logia en la Masonería especulativa, no puede sino sorprender su ausencia, por lo que conocemos, en la antigua Masonería operativa, y esto plantea dos problemas por lo demás estrechamente relacionados: qué sustituía en la antigua Masonería operativa al Cuadro de Logia y cuál es el origen de este último. Para intentar hallar una solución a estas cuestiones, es oportuno referirse a lo que se conoce, gracias a la obra de René Guénon y a las cartas de Clement Stretton[3], sobre los antiguos rituales operativos.

En la antigua Masonería operativa existían siete grados[4] y dos grandes Divisiones: la Masonería de la Escuadra (square masonry) o azul, y la Masonería del Arco (arch masonry), o roja, a la que concernía el empleo del compás. Ambas Divisiones poseían siete grados, que en la Masonería de la Escuadra, de la que directamente deriva la Masonería especulativa que aún hoy se llama precisamente Azul, eran, según lo referido por Clement Stretton, los siguientes:

I grado, o grado de los Aprendices (Apprentices), que, con el martillo, el cincel y la regla, desbastaban la piedra bruta. Después de siete años de aprendizaje, es decir, desde los 14 hasta los 21 años, durante los cuales no podían contraer matrimonio ni tener relaciones con mujeres, pasaban al segundo grado y se hacían así Constructores Libres (free-masons).

II grado, o grado de los Compañeros del Arte (Fellows of the Craft), que, con los mismos instrumentos que los aprendices, y con la escuadra, el nivel y la plomada, cuadraban a la perfección la piedra bruta. Su nombre era Giblim[5].

III grado, o grado de los Super-Compañeros (Super-Fellows), o Compañeros de la Marca, quienes experimentaban y marcaban con el mallete y el cincel la piedra cúbica[6].

IV grado, llamado Lugar del Templo, en el cual, sin hacer uso de instrumentos metálicos, se disponían y erigían, según el orden de la marca, las piedras provenientes del grado anterior. En este grado se trabajaba, pues, en la construcción del Templo.

V grado, o grado de los Superintendentes de los Trabajos, cuyo nombre hebreo era Menatzchim[7], y a cuyo cuidado estaba el adiestramiento y la vigilancia de los Aprendices y de los Compañeros de grado inferior.

VI grado, o grado de todos los que habían superado el examen de Maestro (Passed-Masters), y cuyo nombre hebreo era Harodim[8]. No podían ser más de quince.

VII grado, constituido por tres Maestros Masones en el cargo, que respectivamente representaban al Rey Salomón, a Hiram, Rey de Tiro, y a Hiram-Abif, el Arquitecto.

En una Logia operativa, según lo que refiere Clement Stretton, los trabajos se desarrollaban simultáneamente en los siete grados, y por consiguiente eran necesarias siete cámaras, una por cada grado; de acuerdo con un esquema de su composición, esta cámara o "Logge" estaba distribuida en dos construcciones oblongas y paralelas, orientadas según el eje Este-Oeste, cada una de las cuales comprendía tres cámaras: en la primera construcción, a la que se accedía por Oriente, se encontraban por orden las cámaras de primero, segundo y tercer grado, separadas unas de otras por una doble puerta; en la segunda construcción, situada al norte de la primera, se encontraban las cámaras de quinto, sexto y séptimo grado, con una doble puerta entre las dos primeras y una puerta plegable entre las dos últimas, aunque los trabajos en éstas podían desarrollarse a puertas abiertas.

Esta segunda construcción, además de la puerta principal de Oriente, disponía de un acceso a Occidente, para uso exclusivo de los tres Grandes Maestros. Por último, al Noroeste de dicha construcción, se hallaba la Logia de IV grado o Lugar del Templo, que revestía una importancia muy particular en el conjunto de los siete grados: además de ser el lugar de la construcción del Templo, lugar sagrado al cual sólo se podía acceder descalzo y con la cabeza cubierta, era el escenario de conmemoraciones anuales, en forma de dramas rituales, de episodios importantes ocurridos durante la construcción del Templo de Salomón, como la colocación de la piedra fundamental por parte del Rey Salomón, la muerte del arquitecto Hiram-Abif, etc.

En el centro del Lugar del templo, debajo del pavimento, existía una cámara subterránea, a la cual sólo tenían acceso quienes habían obtenido el grado de Maestro (VI y VII), y en la que se custodiaban, en el interior de una columna cuadrangular, los planos del Templo y el "Centro". Del centro de la bóveda de esta cámara subterránea, y colgado del techo del Templo, descendía un hilo de plomo azul, que apuntaba al centro de una esvástica[9]; en esta cámara, a la que se aplicaba la denominación de "Cámara del Medio", tenía lugar la iniciación al séptimo grado.

Ahora bien, mientras que en la Masonería especulativa los trabajos comienzan siempre en cámara de Aprendiz, para después pasar eventualmente a los demás grados, en la Masonería operativa la Logia se abría primero de forma privada por los tres Grandes Maestros en la cámara de séptimo grado, y sucesivamente, por orden, en los grados inferiores; en un cierto sentido, puede decirse que la influencia espiritual descendía primero en modo "vertical" en la cámara del séptimo grado, para ser después transmitida y "participada" en modo "horizontal" a los grados inferiores. A este respecto, puede citarse un artículo de René Guénon, en el que afirmaba: "En efecto, una Logia operativa no podía ser abierta más que con el concurso de los tres Maestros[10], que tenían en su posesión tres varas cuyas respectivas longitudes estaban en relación con los números 3, 4 y 5; solamente cuando estas tres varas se juntaban y se disponían de modo que formaran el triángulo rectángulo pitagórico podía tener lugar la apertura de los trabajos. Es fácil comprender que, de manera similar, una palabra sagrada puede estar formada por tres partes, tales como tres sílabas[11], cada una de las cuales no puede ser comunicada sino por uno de los tres Maestros, de manera que, en ausencia de uno de ellos, tanto la palabra como el triángulo serían incompletos, y nada válido podría ser cumplido"[12].

En la Masonería operativa, según refiere Clement Stretton, el descenso de la influencia espiritual era de hecho cumplido mediante la invocación ritual de tres Nombres divinos monosilábicos, y su soporte geométrico no era tanto el Cuadro de Logia como el triángulo rectángulo constituido por las tres varas de longitudes respectivas tres, cuatro y cinco; al término de este rito, siempre en la cámara del séptimo grado, se efectuaba un "saludo" dirigido a un Nombre divino hebreo trisilábico, cuyo valor numérico es 345, de donde la evidente conexión con las tres varas.

Pero a finales del siglo XVII, los masones operativos estaban frecuentemente obligados, debido a los cambios de las circunstancias de tiempo y lugar, a reunirse en locales públicos, que dispusieran en el piso superior de una sala de reuniones suficientemente amplia. En estas condiciones, para poder mantener la constitución en siete cámaras de una Logia operativa, los locales disponibles debían subdividirse en siete compartimentos por cortinas de tela[13]; además, no siempre era posible disponer en dichos locales de todo el equipamiento "constructivo" y de todos los modelos simbólicos necesarios, por lo que los elementos que faltaban eran dibujados con yeso o con carbón sobre el suelo: en este trazado de símbolos, con toda probabilidad patrimonio exclusivo de los Maestros, a quienes solamente competía el proyecto y, por ello, el diseño[14], puede reconocerse sin esfuerzo uno de los orígenes del Cuadro de Logia.

Esto, que constituía una excepción para los operativos, se convirtió en cambio en una regla para los especulativos, que siendo predominantemente masones "aceptados" y por añadidura "cismáticos", no podían de todas formas reunirse en Logias constituidas en el interior de la cantera, ni tampoco disponer con facilidad de las herramientas de albañilería; y fue precisamente entre los "Modernos" donde se afianzó la costumbre de trazar una Logia simbólica sobre el pavimento del lugar de reunión[15].

Solo posteriormente se instituyó el empleo de una Tabla (board) dispuesta directamente sobre el pavimento o sobre un caballete, de donde la denominación de "trestle-board", sobre la cual se trazaba cada vez, al inicio de los trabajos, el Cuadro de Logia; en una fase más tardía, hacia finales del siglo XVIII, al empleo de una Tabla de trazar (tracing-board) se sustituyó el uso de Cuadros de Logia pintados de modo permanente sobre tela u otros materiales, con una "gran variedad en los diseños empleados en las diferentes Logias, a pesar de que los símbolos principales fueran siempre preservados de manera constante"[16].

Finalmente, en 1846, en Inglaterra, se llegó a estandarizar el diseño de los Cuadros de Logia mediante un "concurso", en el que fueron seleccionados los diseños de John Harris, que ahora están en uso en la mayor parte de las Logias anglosajonas.

Pero poder determinar, en caso de que fuera posible, un origen histórico y por consiguiente humano del uso de un determinado símbolo significa siempre limitarse a un punto de vista bastante exterior: si el Cuadro de Logia constituye en la Masonería especulativa un símbolo de notable importancia "técnica", y si es verdad que lo menos no puede dar origen a lo más, debe deducirse que el verdadero origen, si así se puede decir, del Cuadro de Logia consiste más bien en la búsqueda de una adaptación, realizada de modo más o menos directo por la antigua Masonería operativa, de símbolos preexistentes, a fin de llenar la laguna dejada en la Masonería especulativa a causa de la ignorancia de los fundadores de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Teniendo en cuenta además las diferencias significativas que se encuentran no sólo en el ritual, sino también en los Cuadros de Logia de la Masonería continental con respecto a la anglosajona, como la respectiva posición del Sol y de la Luna y la presencia en el Cuadro de Logia de Aprendiz de la Masonería inglesa de tres "pilares" en lugar de las dos "columnas", debe deducirse que tales adaptaciones se han operado de acuerdo a diferentes modalidades en Francia y en Inglaterra[17].

En cuanto al depósito simbólico inherente al Cuadro de Logia, puede pensarse que el Cuadro en su totalidad, o particularmente algunos de los símbolos en él representados, como la Escuadra y el Compás[18], constituían un sustituto del triángulo rectángulo de lados 3-4-5, apto para sacralizar el lugar de descenso de la influencia espiritual.

Así, pues, es posible vislumbrar en la posición central del Cuadro de Logia una correspondencia con la posición y el papel central del "Lugar del Templo", que era además considerado un lugar sagrado; todavía puede reconocerse, en su cualidad de diseño o de símbolo gráfico, una correspondencia con los planos de la construcción del Templo de Salomón, que en una Logia operativa se conservaban en la columna subterránea del "Lugar del Templo" y que en la apertura de los trabajos eran retirados por un Maestro Pasado (Passed-Master) para ser posiblemente dispuestos en el centro de la cámara de IV grado.

Esta última consideración, que se refiere quizá al "prototipo" más directo del Cuadro de Logia especulativo, conduce finalmente a encarar el problema del trazado del Cuadro.
Para comprender la importancia de este trazado, puede ser útil la siguiente comparación: la lectura de un texto sagrado impreso tiene seguramente el mismo efecto que la lectura del mismo texto manuscrito, pero lo que de este modo se pierde es el efecto inherente a la transcripción del texto sagrado.

Análogamente, el uso de Cuadros de Logia impresos no impide la eficacia ritual de los mismos, pero se pierde el significado simbólico y ritual del propio trazado. Éste, que es competencia exclusiva de los Maestros, constituye para el masón especulativo la única posibilidad que le queda de "vivir" una de las principales funciones de los antiguos Maestros operativos, es decir, la de trazar el plano de la construcción; además, siendo el Cuadro de Logia un símbolo del Cosmos, su trazado corresponde simbólicamente al propio proceso cosmogónico, y esto subraya su importancia.


Notas:

[1] En siete ilustraciones de Gabanon, que se remontan a 1745 y reproducidas en el libro de G. H. Luquet titulado La Franc-Maçonnerie et l’État en France au XVIIIe siècle (Éd. Vitiano, París, 1963), en las que se representan distintos momentos de una reunión masónica de la época, este aspecto es muy evidente.
[2] La Grande Triade, cap. XXIII, nota 11.
[3] Clement Stretton fue iniciado en una Logia operativa de Derbyshire, en el condado de Leicester, en 1866, cuando era estudiante de ingeniería, y obtuvo el VII grado en 1909; su correspondencia con John Yarker durante los años 1908 y 1909, y las cartas dirigidas a la redacción de la revista The Speculative Mason entre 1910 y 1915, fecha de su muerte, constituyen una rica fuente de información sobre los aspectos operativos y rituales de la Masonería operativa. Amplios extractos de esta correspondencia han sido publicados en la revista The Speculative Mason desde 1950 hasta 1955, y es de éstos de donde hemos sacado la mayor parte de las informaciones referidas en este artículo.
[4] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo II, pp. 40 y 45, en nota y el capítulo "Palabra perdida y nombres sustitutivos", en Symboles de la Science Sacrée, cap. XVII, nota 10.
[5] Cf. René Guénon, Symboles de la Science Sacrée, cap. XLVIII, nota 5.
[6] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo I, pág. 261 [cf. el nº de The Speculative Mason de julio de 1936].
[7] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo II, pág. 18.
[8] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo II, pág. 18.
[9] Cf. René Guénon, La Grande Triade, cap. XXV.
[10] [Guénon añadía en nota lo siguiente: "Los Maestros son aquí los que poseen el séptimo y último grado operativo, al cual primitivamente pertenecía la leyenda de Hiram; ésta es por otra parte la razón de que fuera desconocida por los Compañeros "aceptados" que por propia iniciativa fundaron la Gran Logia de Inglaterra en 1717, y que naturalmente no podían transmitir más de lo que ellos mismos habían recibido". Nota del traductor].
[11] Guénon añadía en nota lo siguiente: "La sílaba es el elemento realmente fundamental de la palabra pronunciada; es de señalar, por lo demás, que la propia "palabra sustitutiva", en sus diferentes formas, está siempre compuesta por tres sílabas, enunciadas separadamente en su pronunciación ritual". Nota del Traductor).
[12] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, t. II, págs. 45-46.
[13] Cf. los artículos aparecidos en el número de julio de 1948 de la revista The Speculative Mason, dedicados al Cuadro de Lgia y reseñados por René Guénon en el número de enero-febrero de 1949 de la revista Études Traditionnelles.
[14] A este respecto puede observarse que la expresión "plancha de trazar" es la traducción exacta de la inglesa "tracing board", que se diferencia muy poco, por lo demás, de la expresión "drawing board", que designa un atributo característico del Maestro.
[15] Según un antiguo ritual "especulativo", el candidato (sic) ejecutaba sobre este trazado una marca simbólica, mientras era instruido sobre el significado de los símbolos que encontraba (J. And B., 1762).
[16] Cf. René Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo II, pág. 161.
[17] Cf. René Guénon, Ibidem, tomo I, pág. 284, y tomo II, pág. 162.
[18] Según lo referido por Clement Stretton, en la antigua Masonería operativa la escuadra y el compás pertenecían a dos "Divisiones" bien distintas del oficio, hasta tal punto que si un masón de la "escuadra" era descubierto manejando un compás era castigado con la pena de muerte. Por otra parte, la introducción en la Masonería especulativa de los dos instrumentos conjuntamente no puede sino corresponder a una adaptación realizada por los operativos para llenar una grave laguna "técnica", que fue preciso reparar con sustituciones semejantes.

martes, 5 de mayo de 2009

El Cielo Estrellado por Bruno Rovere

Rivista di Studi Tradizionali nº 77, Julio - Diciembre 1993


"Cielo estrellado" es el nombre que se atribuye al techo sembrado de estrellas que decora muchos templos masónicos, ya sea en las obediencias latinas como en las anglosajonas. En estas últimas, a veces, el techo no está decorado a guisa de un cielo estrellado (starry-decked heaven), sino como un cielo nublado, y en tal caso es llamado clouded canopy, bóveda o dosel nublado. En los rituales "especulativos" no hay ninguna referencia directa a este símbolo, y quizás ello explica que en muchos templos no esté de hecho representado. Sin embargo, pueden encontrarse numerosas menciones del mismo en los "catecismos" y también en algunas "instrucciones" (lectures).



El Manuscrito Dumfries N. 4, que se remonta a 1710 y que es por ello anterior a la creación de la Gran Logia de Inglaterra refiere las siguientes preguntas y respuestas :
P. ¿Qué altura tiene vuestra Logia?
R. Tiene innumerables pulgadas y palmos.
P. ¿Cómo que innumerables?
R. Las de los Cielos materiales y el firmamento estrellado.

Igualmente, el Manuscrito Trinity College, de Dublín, de 1711, refiere lo siguiente:
P. ¿Qué altura tiene vuestra Logia?
R. Es alta como las estrellas, posee innumerables pulgadas y pies.


Pasando a fuentes "especulativas", en el Masonry Dissected de Samuel Prichard, de 1730, encontramos la siguiente pregunta:
P. ¿Qué cobertura hay en la Logia?
R. Una bóveda nublada de diversos colores.

En Francia, Perau, en Le Secret des Francs-Maçons, publicado en 1742, menciona un "Dais parsemé d’étoiles" en la descripción del Cuadro de Logia. L'Ordre des Francs-Macons Trahi, de 1745, repite la bóveda estrellada del texto de Perau, y en el catecismo la Logia está cubierta de una bóveda celeste, ornada de estrellas doradas. En la segunda edición de La Désolation des Entrepreneurs (1747), el autor, Louis Travenol, introduce el siguiente cuestionario, omitido en la primera edición:
P. ¿Qué es el techo (de la Logia)?
R. Un dosel celeste ornado de estrellas.

Le Maçon Démasqué, de 1751, presenta una pregunta análoga:
P. ¿Qué cosa cubre vuestra Logia?
R. Un dosel celeste [de color] azul, ornado de estrellas doradas.

Volviendo a Inglaterra, en 1760 la "Bóveda nublada" reaparece en el Three Distinct Knocks, que refiere los usos de los Antiguos, y también en el J & B de 1762, que habla de los usos de los Modernos, pero las estrellas no son mencionadas en ninguna de ambas divulgaciones.

Más completo es el Catechismo di Compagno de Guillemain de Saint-Victor, publicado en 1787:
P. ¿Qué forma tiene?
R. Un cuadrado largo.
P. ¿De qué longitud?
R. De Oriente a Occidente.
P. ¿Su anchura?
R. Del mediodía al septentrión.
P. ¿Su altura?
R. Innumerables codos.
P. ¿Su profundidad?
R. De la superficie de la tierra al centro.
P. ¿De qué está cubierta?
R. De una bóveda celeste sembrada de estrellas.

Por último, en las "instrucciones" en uso en el rito Emulación se hallan las siguientes referencias: (Primera instrucción, cuarta sesión) "Él ha dispuesto el cielo como una bóveda; Él ha plantado la Tierra como un escabel; Él corona Su Templo con Estrellas a modo de diadema, y con Su Mano extiende Su fuerza y Su gloria"; (Segunda instrucción, segunda sesión): "Además de el Sol y la Luna, el Omnipotente se ha complacido en adornar la concavidad etérea con una multitud de Estrellas, a fin de que el hombre, a quien va a crear, pueda contemplar y admirar así la Majestad y la Gloria de Su Creador..."1.

De los Catecismos aquí referidos, y en particular del de Guillemain de Saint Victor, resulta claramente que la presencia del "Cielo estrellado", definido como la "Cubierta" de la Logia, indica que la Logia es considerada como un símbolo del Cosmos. En apoyo de esta afirmación puede citarse la siguiente nota de René Guénon: "Recordaremos que la ‘Logia de san Juan’, aunque no asimilada simbólicamente a la caverna, no deja de ser, como ésta, una figura del ‘cosmos’; la descripción de sus ‘dimensiones’ es particularmente clara a este respecto: su longitud es ‘de oriente a occidente’; su anchura, ‘de mediodía a septentrión’; su altura, ‘de la tierra al cielo’; y su profundidad, ‘de la superficie de la tierra al centro de la tierra’. Es de notar, como relación notable en lo que concierne a la altura de la Logia, que, según la tradición islámica, el sitio donde se levanta una mezquita se considera consagrado no solamente en la superficie de la tierra, sino desde ésta hasta el ‘séptimo cielo’ "2.
En este sentido, la denominación de "Logia" es comparable al término sánscrito Loka ("mundo"), y René Guénon reconocía la exactitud simbólica, si no etimológica, de esta comparación. 3

Los Cielos, es decir, "el conjunto de las esferas luminosas superiores", representan "los estados superiores del ser"4, y por lo tanto la presencia de un símbolo del Cielo en la Logia podría indicar el conjunto de los estados informales o angélicos; pero en el caso específico del símbolo masónico examinado no se trata simplemente del Cielo, sino del Cielo estrellado. Ahora bien, si en el lenguaje ordinario "Cielo estrellado" es una expresión que se emplea para designar al Cielo nocturno5, tal como se presenta en condiciones de visibilidad normal, en el lenguaje propiamente astrológico la expresión "Cielo estrellado" sirve para designar en particular al octavo Cielo, el "Cielo de las estrellas fijas" o el Firmamento. Se trata del Cielo que ocupa una posición intermedia entre los siete Cielos planetarios, inferiores a él, y el Cielo sin estrellas que lo cubre y lo comprende; el Cielo de las estrellas fijas está caracterizado por sus innumerables estrellas, reagrupadas en las constelaciones, entre las cuales las más significativas son las doce constelaciones zodiacales. Pero el símbolo masónico, ¿se refiere al Cielo estrellado en su integridad o tan sólo a una parte?
Mientras que en lo concerniente a las Logias "especulativas" anglosajonas esta pregunta no tiene mucho sentido, es pertinente con respecto a las Logias "especulativas" latinas, pues en la base del Cielo estrellado frecuentemente está representada una cuerda intercalada de nudos a la que los Masones llaman "cordón de nudos", pero que también es conocida como "Cadena de Unión". Ahora bien, en base a la interpretación de este símbolo ofrecida por René Guénon, la Cadena de Unión es un símbolo del marco cósmico, es decir, del Zodíaco6; pero si el Zodíaco ya está representado en la base de la bóveda del Templo, debemos deducir que el Cielo estrellado sirve para simbolizar en la Masonería a sólo una reducida y bien definida parte del octavo Cielo. Antes de profundizar en este asunto, será todavía oportuno añadir algunas consideraciones sobre el simbolismo astronómico en la Masonería.

En la mayor parte de los Old Charges operativos, desde el siglo XIV en adelante, se citan las Siete Artes Liberales, en las que la Astronomía ocupa generalmente el lugar de la séptima: a este respecto, tan sólo constituye una excepción el Manuscrito Regius, que atribuye a la Astronomía el quinto puesto. Uno de los diez libros dedicados por Vitrubio a la Arquitectura está dedicado enteramente a la Astronomía, e indica que esta ciencia constituía un elemento indispensable del conocimiento necesario al arquitecto para ejercer su oficio o "ministerio". No en vano Sir Christopher Wren, último Gran Maestre de la Masonería operativa y arquitecto de muchos edificios religiosos y laicos de Londres, antes de dedicarse al arte de la construcción, fue un astrónomo ilustre.

A la Astronomía, considerada como una de las siete Artes (o Ciencias) Liberales se aplican las siguientes afirmaciones de René Guénon en referencia a las ciencias tradicionales, cuyo interés se debe únicamente "en función del conocimiento principial, es decir, en la medida en que, por un lado, éste se refleje en tal o cual dominio contingente, y, por otro, sea susceptible de conducir hacia este mismo conocimiento principial (...). Son éstas las dos funciones complementarias que propiamente pertenecen a las ciencias tradicionales: por una parte, como aplicación de la doctrina, permiten conectar entre sí todos los órdenes de realidad e integrarlos en la unidad de la síntesis total; por otra, constituyen, al menos para algunos y en conformidad con sus propias aptitudes, una preparación para un conocimiento superior [...] y son entonces como otros tantos escalones por medio de los cuales es posible elevarse hasta la intelectualidad pura". René Guénon añade en nota: "En nuestro estudio sobre El Esoterismo de Dante hemos indicado el simbolismo de la escala, cuyos escalones, según diversas tradiciones, corresponden a ciertas ciencias y simultáneamente a los estados del ser, lo que implica que tales ciencias [...] deben posteriormente dar lugar a una trasposición que les confiera un alcance verdaderamente iniciático".

A propósito del viaje iniciático de Dante precisa además que la realización del estado primordial no es sino la base "sobre la cual el ser se apoyará para salir a las estrellas, es decir, para elevarse a los estados superiores, que están figurados en el lenguaje astrológico por las esferas planetarias y estelares, y en el lenguaje teológico por las jerarquías angélicas. Es importante el hecho de que las tres partes del poema terminan con la misma palabra, estrellas, como para afirmar la importancia muy particular que tenía para Dante el simbolismo astrológico. La última frase del Infierno, "contemplar de nuevo las estrellas", caracteriza el retorno al estado propiamente humano, en el cual es posible percibir como un reflejo de los estados superiores; las estrellas del Purgatorio son aquellas sobre las que nos hemos ya explicado. En cuanto al verso final del Paraíso: "El Amor que mueve el Sol y las estrellas", designa el término último del viaje celeste, el centro divino que está más allá de todas las esferas, y que es, según la expresión de Aristóteles, el motor inmóvil"7. Los Cielos no representan aquí sólo a los estados superiores, sino también a las "jerarquías espirituales, es decir, los grados de iniciación"8; en particular, "el octavo Cielo del Paraíso, el Cielo estrellado (o de las estrellas fijas) es el Cielo de los Rosa-Cruces"9.
El Cielo estrellado en la Logia no constituye entonces únicamente su "cubierta", sino también una meta a la que el iniciado debe aspirar unirse. En el catecismo americano de Duncan, en la tercera sesión de la primera "instrucción", se halla la siguiente pregunta:

P. ¿Qué cubierta tiene la Logia?
R. Una bóveda (canopy) nublada, un cielo estrellado, al que todo buen masón espera llegar.

A esta "salida" se refiere también otro símbolo, que está representado en el Cuadro de Logia de Aprendiz de las Logias anglosajonas: la Escala de Jacob, que del Libro de la Ley Sagrada se eleva hasta el cielo. La misma Escala de Jacob es representada con tres soles, y a propósito de ello René Guénon coincide10 con la siguiente afirmación del Rev. Lawrence: "(...) La cubierta de nuestra Logia es una bóveda celeste de diferentes colores. Confiamos en alcanzar el vértice (summit) por medio de una escalera, conocida en la Logia como la Escala de Jacob. Está compuesta de tantos peldaños o esferas (rounds) como son necesarios para comprender todas las virtudes morales, aunque las tres principales son la Fe, la Esperanza y la Caridad". Tal es lo que se enseña en la "instrucción" del primer grado… No obstante, el número exacto de los peldaños de la escala no se haya especificado en las instrucciones y es usual considerarlos en número de siete (...)"11. Los siete peldaños de la Escala de Jacob no sólo representan las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales, sino también las siete Ciencias Liberales, correspondientes a su vez a los siete Cielos planetarios: no puede ser alcanzado el Cielo estrellado, o el octavo Cielo, sin haber atravesado antes los siete Cielos Planetarios12.
El "Cielo estrellado" puede ser en consecuencia considerado, ya como un símbolo de la "cubierta" de la Logia, ya como un símbolo del grado iniciático a alcanzar. Ambos significados, lejos de contradecirse, pueden integrarse por otra parte en un tercero: la Logia masónica, donde ordinariamente se trabaja en la realización de los "pequeños misterios", está "cubierta" sólo si depende jerárquicamente de los grandes misterios. René Guénon hacía notar a propósito de ello que "el conocimiento metafísico puro pertenece propiamente a los ‘grandes misterios’, y el conocimiento de las ciencias tradicionales a los ‘pequeños misterios’, ya que el primero es por lo demás el principio del cual derivan necesariamente todas las ciencias tradicionales, y también porque los ‘pequeños misterios’ dependen esencialmente de los ‘grandes misterios’ y en este sentido tienen el mismo principio", añadiendo poco después que "es sólo en el dominio de los ‘pequeños misterios’ que pueden producirse desviaciones", las cuales "presuponen que la normal vinculación con los grandes misterios ha desaparecido, de modo que los pequeños misterios han acabado siendo como un fin en sí mismos; y en estas condiciones ni siquiera pueden realmente conducir a su término (...)" (las cursivas son nuestras)13.

Tras esta aparente digresión podemos afrontar mejor la cuestión de si el Cielo estrellado representa en la Logia sólo una parte del octavo Cielo. La respuesta podría ser buscada en las estrellas representadas sobre el cielo raso del Templo. En las Logias anglosajonas, donde falta la "Cadena de Unión", a veces están representadas las constelaciones zodiacales, pero en las Logias continentales su representación constituiría una inútil duplicación de la "Cadena de Unión". Una respuesta segura nos es dada una vez más por René Guénon, que afirmaba: "La Osa Mayor está por otra parte figurada aún actualmente en el techo de muchas Logias masónicas, incluso especulativas". La presencia de la Osa Mayor sirve para indicar que el Cielo estrellado comprende la parte del Cielo septentrional que está delimitada entre la base del zodíaco y el vértice de la Estrella Polar. En muchos Cuadros de Logias continentales, la Luna, situada al norte, está rodeada por siete estrellas, a veces agrupadas en un ternario y un cuaternario, en los que no es difícil advertir una figuración de la Osa Mayor. A propósito de esta última, René Guénon precisaba: "En la misma tradición hindú, el nombre más común de la Osa Mayor es el de sapta-riksha; y el término sánscrito riksha es el nombre del oso, lingüísticamente idéntico al que se le da en otras lenguas: el céltico arth, el griego árktos, e inclusive el latín ursus (...) En efecto, riksh es también, de modo general, una estrella, es decir, en suma, una "luz" (...); y, por otra parte, el sapta-riksha es la morada simbólica de los siete Rishi, los cuales, aparte de que su nombre se refiere a la "visión" y por lo tanto a la luz, son además las siete "Luces" por las cuales se transmitió al ciclo actual la Sabiduría de los ciclos anteriores.- (en nota) Se advertirá la persistencia de estas "siete Luces" en el simbolismo masónico: la presencia de un mismo número de personas que las representan es necesaria para la constitución de una logia "justa y perfecta", así como para la validez de la transmisión iniciática"14.

Si el Cielo estrellado puede entonces indicar los "grandes misterios", la presencia de la Osa Mayor puede significar más precisamente la necesidad de una vinculación con la tradición primordial o con el Centro espiritual que en nuestro mundo es su depositario15. A este significado se refiere por otra parte el propio nombre de Cielo: "[...] una raíz que designa todo lo que está escondido, cubierto, envuelto, silencioso, secreto; y hay que señalar que las palabras que designan al Cielo primitivamente tienen el mismo significado. Normalmente se compara con coelum, del griego koilon, "hueco", (...) pero hay que señalar también que la forma más antigua y más correcta parece ser caelum, que recuerda muy de cerca a la palabra caelere, "ocultar". Por otra parte, en sánscrito, varuna viene de la raíz var, "cubrir"; (...) y la raíz griega Ouranos no es más que otra forma del mismo nombre, por lo cual var se transforma fácilmente en ur. Estas palabras pueden significar, por consiguiente, "lo que cubre", "lo que oculta", pero también "lo que está oculto", y este último sentido es doble: es lo que está oculto a los sentidos, el dominio suprasensible; y también es, en los períodos de ocultamiento u oscurecimiento, la tradición que deja de manifestarse exterior y abiertamente, el mundo celestial que se vuelve entonces el "mundo subterráneo". (en nota) A propósito del significado de "cubrir", hay que recordar también la expresión masónica "estar a cubierto": el techo estrellado de la logia representa la bóveda celeste"16.

Podemos considerar ahora más atentamente el símbolo de la Estrella Polar, centro y vértice de la bóveda estrellada, recordando que para René Guénon "la teoría polar siempre ha sido uno de los mayores secretos de los verdaderos maestros masones"17. Esta última expresión se refiere no tanto al tercer grado de la Masonería especulativa como al séptimo grado de la operativa: por lo tanto, para profundizar en este argumento es necesario referirse a la tradición operativa. Las fuentes a que dirigirse son diversas y de valor desigual, y ello requiere de ciertas precisiones.

En Inglaterra todavía existe una organización iniciática conocida como "Worshipful Society of Free Masons, Rough Masons, Wallers, Slaters, Paviors, Plaisterers and Bricklayers", o, más brevemente, como "los Operativos", accesible sólo a hombres, que afirma ser la organización de la cual nació en modo cismático en 1717 la Gran Logia de Inglaterra. En 1908, los jefes de la organización autorizaron a algunos miembros, entre ellos a Clement Stretton, a suministrar públicamente informaciones referidas a esta antigua Orden. Fueron así publicados un opúsculo, de título Tectonic Art, y varios artículos en revistas masónicas, como en The Co-Mason, fundada en 1909, órgano de la Federación británica de la Orden de la Co-Masonería "Le Droit Humain"; en 1925, esta revista, dirigida por una mujer, A. Bothwell-Gosse, cambió su nombre por The Speculative Mason. En ese mismo año se constituyó la Orden [irregular] de la "Masonería antigua, Libre y Aceptada por Hombres y Mujeres" (AFAM), que adoptó como modelo el ritual y la organización de los "Operativos". En 1949, tras la muerte de A. Bothwell-Gosse, la dirección de la revista y de la Orden pasó a otra mujer, M. C. Debenham. Gran parte de la documentación sobre los "Operativos", extraída de la correspondencia privada entre Stretton y otros miembros de la "Worshipful Society", ha sido publicada en esta revista dirigida por mujeres miembros de la AFAM.
Una fuente más directa y fiable, aparte de los pocos escritos "públicos" de C. Stretton, es la representada por algunos artículos y libros redactados por otros miembros de la Worshipful Society, entre los cuales hallamos a John Yarker, Thomas Carr, Robert Grant y Charles Merz, secretario de la Sociedad para América y autor de un libro de más de 470 páginas, titulado Guild Masonry in the making. Por su parte, René Guénon se refiere expresamente a los artículos aparecidos en The Speculative Mason, pero su conocimiento de la tradición operativa no se basaba de hecho, muy posiblemente, sobre las fuentes citadas, sino más bien por una vinculación directa con una organización de "Maestros de todos los grados, cuya tradición oral se remonta a la época artesanal de la Masonería francesa", como bien precisó Vreede en 1973. Los artículos en cuestión apenas eran casi siempre un pretexto para hacer públicas ciertas enseñanzas de las que no se habría querido o podido citar la fuente: ello explicaría también el hecho de que sobre algunos puntos, no muchos en realidad, la enseñanza de René Guénon estaba en contradicción con lo referido directa o indirectamente por los "Operativos" ingleses.

Hechas estas precisiones, consideremos lo que afirma Guénon respecto al símbolo de la Estrella Polar en la Masonería operativa: "[...] en base a algunos de estos rituales, la letra G estaba figurada en el centro de la bóveda, justo en el punto que corresponde a la Estrella Polar; un hilo de plomo, suspendido de la letra G, cae directamente en el centro de una esvástica trazada en el pavimento, esvástica que representa así el polo terrestre; y el hilo de plomo del Gran Arquitecto del Universo, suspendido del punto geométrico de la "Gran Unidad", desciende del polo celeste al polo terrestre, de modo que simboliza el Eje del Mundo"18. La Estrella Polar no estaba aquí representada como tal, pues en su lugar estaba figurada la letra G. Se ha precisado que en la Masonería operativa anglosajona existían "cámaras" diversas para cada grado, y sólo en el séptimo de ellos, es decir, en la "cámara" de tres Maestros, había un hilo de plomo suspendido de la letra G; ello se corresponde con la afirmación antes citada: "la teoría polar siempre ha sido uno de los mayores secretos de los verdaderos maestros masones".

En un breve artículo publicado en "The Co-Mason" en 1913, escrito por un anónimo Maestro del VII grado, en el cual se describen y representan fotográficamente los instrumentos de trabajo presentes en la "cámara" del VII, la esvástica aparece efectivamente sobre el pavimento ante el Altar: "La esvástica situada en el pavimento y también figurada en la parte izquierda del pecho de cada Maestro representa la marca o signo del propio G.A.D.U. Sobre el centro del altar un hilo de plomo desciende sobre la Logia masónica desde la G, la Estrella Polar, la morada o sede de Dios". Según esta versión, el hilo de plomo no desciende sobre la esvástica, sino sobre el Altar; según otra versión, referida por un miembro de la Worshipful Society, Thomas Carr, la esvástica está "constituida" sobre el altar por la yuxtaposición de cuatro escuadras: "Cuando los tres Maestros Masones de una Logia operativa [de la Masonería azul de la Escuadra] se reúnen, cada uno tiene una escuadra… una cuarta escuadra es colocada sobre el Volumen de la ley Sagrada. Cuando es abierta una Logia de VII grado, estas cuatro escuadras son colocadas de tal modo que forman una esvástica. Primero es saludado El Shadday, el Altísimo, y después la Estrella Polar. Cuando el Masón operativo es ensalzado al grado VII, o Maestro Masón, le es explicado el simbolismo de la esvástica y le es revelado que el Dios Omnipotente, el Sol nacido en el centro, en torno al cual se ordena el mundo celestial, no es el orbe solar sino la Estrella Polar. El nuevo tercer Maestro Masón debe descender a la cámara central implícita en el pavimento de la Logia; se le dice que alce sus ojos al cielo y que mire el hilo de plomo que desciende sobre la cámara en la que se encuentra. Sobre el hilo de plomo ve la Estrella del Cielo, la Estrella Polar, el "Yo soy" [Eheieh], la G en el cielo raso, y se le invita a adorarla. Se le indica además que el hilo de plomo desciende de la Estrella Polar, que la esvástica es su símbolo y que representa a El Shaddai o al mismo Altísimo"19.

Antes de comentar esta extensa cita, nos referiremos a las afirmaciones de René Guénon a propósito de la esvástica:
"[...] esvástica, símbolo [...] de la Estrella Polar, que es ella misma el símbolo y, para los masones operativos, la sede efectiva, del Sol central desconocido del Universo, Yah"20, "el centro de que se trata es un punto fijo que todas las tradiciones coinciden en designar simbólicamente como el "Polo", porque en torno suyo se efectúa la rotación del mundo representada generalmente por la rueda [...]. Tal es el verdadero significado de la esvástica, símbolo que encontramos difundido en todas partes, desde el Extremo Oriente al Extremo Occidente, y que es esencialmente el "signo del Polo". Ciertamente, es la primera vez que en la Europa moderna se da a conocer su sentido real"21.
Se advertirá en primer lugar que los masones operativos no habían olvidado el significado "polar" de la esvástica. Se habrá notado, además, que mientras ordinariamente la Estrella Polar es reconocible tan sólo con ayuda de la constelación del Carro o de la Osa, el Maestro operativo de VII grado "ve" directamente la estrella polar, siguiendo con la mirada el hilo de plomo que, a través de un agujero en el pavimento, desciende hasta la "cámara" subterránea, iluminada por un "rayo de luz" que proviene de una lámpara azul colgada de la bóveda de la "cámara" superior, en el punto donde está figurada la letra G.

El Maestro Masón operativo se encontraba por lo tanto en una posición central simbólicamente correspondiente al Polo terrestre y conectado al Polo celeste por medio de un hilo de plomo, representante del Eje del Mundo. La denominación de "Cámara del medio" se adapta también a la cámara del VII grado. El "punto" más importante del Cielo estrellado, para el Maestro operativo, era la Estrella Polar, en torno a la cual la Osa Mayor, que esquemáticamente tiene forma de escuadra, traza en su revolución la forma de una gammadia, o esvástica celeste.

Recordando finalmente la correspondencia establecida por René Guénon entre los Cielos y la jerarquía iniciática, puede afirmarse que en el momento de la iniciación al grado VII el masón operativo tomaba virtualmente conciencia de su conexión con el propio Polo. En la Masonería especulativa, el lugar de la Estrella Polar, que, recordémoslo, no estaba representada como tal en el techo de una Logia operativa, está ocupado por la "Estrella flamígera" (blazing star). Esta última es mencionada por primera vez en Masonry dissected, de 1730, y es comúnmente interpretada como un símbolo del Sol, sea en las "instrucciones" inglesas, sea en los "catecismos" continentales; el Catecismo de Guillemain de Saint Victor refiere por ejemplo las siguientes afirmaciones: "La estrella flamígera, el centro de donde parte la verdadera luz [...] La estrella flamígera es el símbolo del sol del universo".

René Guénon no compartía esta afirmación, y en una de sus últimas reseñas precisó lo siguiente: "[...] el significado de la Estrella flamígera es ante todo microcósmico, e incluso hay casos en los que no podría tener otro, como cuando está figurada entre la escuadra y el compás (Cf.. La Grande Triade, cap. XXI). Por otra parte, cuando uno se sitúa en el punto de vista propiamente cósmico, la identificación bastante extraña entre la Estrella flamígera y el sol constituye otra deformación, que por lo demás quizá sea intencionada, pues está en manifiesta conexión con el cambio de un simbolismo primitivamente polar a un simbolismo solar; en realidad, la Estrella flamígera no puede ser identificada a este respecto sino con la Estrella polar, y la letra G inscrita en su centro es por otra parte una prueba suficiente de ello, tal como nosotros mismos hemos tenido ocasión de indicar (Cf. igualmente La Grande Triade, cap. XXV), y como también lo confirman las consideraciones expuestas en el estudio del Speculative Mason que anteriormente hemos mencionado"22. Por otra parte, la expresión ritual "he visto la estrella flamígera" se refiere de forma manifiesta al ritual de iniciación al VII grado operativo, en el cual el Maestro "ve" la Estrella Polar. El hilo de plomo que pende de la letra G ha sido abolido en los rituales "especulativos", pero en su lugar se halla un símbolo axial que no existía en los rituales operativos: la Escala de Jacob, representada en el Cuadro de Logia. En cuanto a la esvástica, nada ha quedado en los rituales especulativos, a excepción de un "signo"; para los "operativos" de la Worshipful Society, en cada uno de los grados hay un "talismán" constituido por un número de escuadras equivalente al número del grado: las escuadras eran colocadas a modo de brazos de la esvástica, y uno de los "signos de grado" que aún hoy usan los "especulativos" implica precisamente que el iniciado ponga su brazo en una posición equivalente a los brazos de la esvástica.

La comparación entre lo que ha permanecido de la tradición "operativa" y cuanto hoy poseen los "especulativos" es suficiente para comprobar la medida de la degeneración sufrida por la organización masónica y para hacer comprender la necesidad de una restauración "operativa"23, muchas veces auspiciada por René Guénon. Las consideraciones expuestas llevan a la conclusión de que aunque una Logia se halle efectivamente "a cubierto", ello no es una barrera suficiente con respecto al mundo profano, pues es indispensable la "cobertura" de los Grandes Misterios, simbolizados precisamente por el Cielo Estrellado. "El período actual es un período de oscurecimiento y de confusión; sus condiciones son tales que, hasta que persistan, el conocimiento iniciático debe necesariamente permanecer oculto, de donde el carácter de los "Misterios" de la antigüedad llamada "histórica" [...] y de las organizaciones secretas de todos los pueblos, organizaciones que confieren una iniciación efectiva allí donde subsiste todavía una verdadera doctrina tradicional, pero que no ofrecen sino la sombra de lo que eran cuando el espíritu de esta doctrina ha dejado de vivificar los símbolos, que no son sino su representación exterior, y ello porque, por distintas razones, todo vínculo consciente con el Centro espiritual del mundo ya se ha roto; tal es el significado más específico de la pérdida de la tradición, y concierne en particular a determinados centros secundarios que han dejado de estar en relación directa y efectiva con el centro supremo".


Notas:
1 La mayor parte de las informaciones que se refieren a los antiguos Catecismos masónicos citados en este estudio han sido extraídos de la obra de Harry Carr, The Freemason at work, Londres, 1977.
2 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 253, nota 1; p. 214, nota 7, ed. it.
3 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 212, nota 2; p. 180, nota 5, ed. it.
4 L' homme et son devenir selon le Vêdânta, p. 103, ed. fr.
5 Un breve acercamiento al simbolismo metafísico del Cielo nocturno se encuentra en Études sur l'Hindouisme, p. 250 de la edición francesa.
6 "La chaîne d' union", cap. LXV de Symboles de la Science sacrée.
7 L'Esoterisme de Dante, p. 47, nota 2.
8 L' Esoterisme de Dante, p. 12.
9 L'Esoterisme de Dante, p. 24.
10 Etudes sur la Franc-Maçonnerie, Tomo II, p. 304, nota 19.
11 Rev. John T. Lawrence: Hig-ways and by-ways of Freemasonry, pág. 259 y ss., ed. 1945.
12 En el Cuadro de Logia diseñado por Harris, la Escala termina en la Luna rodeada por siete estrellas; en otras versiones del Cuadro de Logia la meta es a veces distinta: en el trazado por Jefferies, por ejemplo, es la constelación de la Osa.
13 Aperçus sur l' Initiation, pp. 250 y 252.
14 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 180; p. 148 de la ed. it.
15 Aperçus sur l' Initiation, p. 65.
16 Le Roi du Monde, p. 61, cap. VII; p. 70-71 de la ed. it.
17 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 141; p. 113 de la ed. it.
18 La Grande Triade, p. 205; p. 200 de la ed. it.
19 "Operative Free Masons and operative Free Masonry", en Transactions of the Lodge of research N. 2429", Leicester, 1911-1912, págs.128-129. (El Shaddai significa “El Todopoderoso”; “El Altísimo” es El-Elyon. Nota del Traductor).
20 Symboles fondamentaux de la Science sacrée, p. 140; p. 112 de la ed. it.
21 Le Roi du Monde, p. 19; p. 23 de la ed. it.
22 Etudes sur la Franc-Maçonnerie, Tomo II, p. 178.
23 Con este último adjetivo no debe obviamente entenderse, como algunos podrían estar tentados de hacer, una restauración "del oficio", o que tenga estas características, sino más bien esencialmente una restauración según el sentido de la palabra "operativo", que muy claramente Guénon definió en el capítulo "Operativo y especulativo" de Aperçus sur l’Initiation (p. 195): "la palabra "operativo" no debe ser considerada exactamente como un equivalente de "práctico", en tanto que este último término se refiere siempre a la "acción" (lo que además es estrictamente conforme a su etimología), de manera que no podría ser empleada aquí sin impropiedad; en realidad, se trata de ese "cumplimiento" del ser que es la "realización" iniciática, con todo el conjunto de los medios de diferentes órdenes que pueden ser empleados con vistas a ese fin" [...] (la cursiva es nuestra).